Es la Sastrería Villegas una de las pocas que aún sobreviven en la ciudad de Guanajuato

Es la Sastrería Villegas una de las pocas que aún sobreviven en la ciudad de Guanajuato

septiembre 17, 2018 Off By

A fin de poder compartir con los asiduos lectores del Semanario Chopper un tema por demás interesante, en días pasados me apersoné en las instalaciones de la Sastrería Villegas que se localiza en la calle de Cantaritos No. 21 de esta localidad y cuya tradición data de hace más de siete décadas para charlar con el maestro Jesús Villegas Gasca, entrañable amigo que, por espacio de muchos años ejerce esta noble labor de implementar técnicas de moldear en tela justo a la medida de las personas que con gusto acudimos a su establecimiento.

Ahí, en su negocio donde se han escrito varias páginas de nuestra historia, Chuy, como lo conocemos sus buenos amigos, amablemente me compartió de su pasión y gran habilidad de poder transformar a sus clientes en verdaderos caballeros, luego de aplicar los conocimientos y técnicas que su señor padre don Alejandro Villegas Guerrero le heredó.

Pero antes de proporcionarme mayor información de su noble actividad y de su gentil familia, don Chuy, me precisó que es difícil señalar una fecha que nos hable del surgimiento de la sastrería pues desde que el hombre manifestó su necesidad de cubrir su cuerpo tuvo que adaptar sus propias prendas para protegerse del frío y mucho tiempo después, en las primeras décadas del siglo XIX comenzó la época del uso de diferentes accesorios de vestir, como el sombrero, el paraguas y obviamente la confección de elegantes trajes para los apuestos caballeros y hombres de negocios.

Reconoció, sin embargo, que el oficio de la sastrería al igual que otras actividades que tuvieron su esplendor siglos atrás, se extinguen sigilosamente y en gran medida obedece a la falta de espacios para ofrecer el servicio y sobre todo a las elevadísimas rentas que deben cubrir los destacados artesanos para poder subsistir y llevar una vida decorosa.

En seguida, nuestro buen amigo Jesús, abrió el baúl de los recuerdos para recordar a su señor padre don Alejandro Villegas quien comenzó su profesión de sastre en la plaza de Mexiamora al lado del maestro Guerrero, hombre que aleccionó a un gran número de guanajuatenses en este meritorio oficio. Dotado de experiencia y con los sabios consejos de su mentor, el maestro Villegas instaló su primer taller en el Ramillete y luego despachó en su propio domicilio sito en Cantaritos número 21 donde actualmente se sigue trabajando pero ahora bajo la coordinación de don Jesús.

De esta manera, la Sastrería Villegas sigue firme y dispuesta para seguir adelante con sus proyectos de coadyuvar con las personas que desean mantener una mejor imagen dentro de nuestra sociedad. Me gustaría señalar que en mi época de niñez y adolescencia que se desarrolló en la Plaza de San Fernando hace ya varias décadas, la sastrería de la familia Villegas Gasca ya era muy conocida.

De manera muy atenta y cordial, don Chuy, también recordó a su señora madre doña Dolores Gasca y a sus doce hermanos que tengo el gratísimo honor de conocer y que con todo gusto los describo a continuación: Alejandro, Manuel, Francisco, Antonio, Jesús, Héctor, Daniel, Roberto, Ma. Concepción, Guadalupe, Martha y Socorro. Todos excelentes personas y distinguidos profesionistas, sin duda, tuve mayor acercamiento y amistad con el licenciado en derecho Alejandro y el licenciado en relaciones industriales Francisco, respeto igualmente al físico y doctor en ciencias Antonio, al odontólogo Daniel, al licenciado Roberto y a la química Socorro, de verdad mi reconocimiento total a la familia Villegas Gasca.

En este mismo orden de ideas, el Mtro. don Jesús, recordó con mucho cariño a su abuelo J. Luz Galván, excepcional sastre de los cuevanenses quien primero despachó en San Fernando y luego montó sus taller en la Avenida Juárez, convirtiéndose en el sastre más popular y solicitado en nuestra bella ciudad de Guanajuato, donde acudían distinguidos abogados, maestros, estudiantes, empleados de gobierno, en fin, todas las personas que les gustaba vestir de lo mejor.

Como un claro ejemplo, nuestro entrevistado, subrayó que el propio gobernador de nuestro Estado el licenciado Juan José Torres Landa fue uno de sus principales clientes, también lo fueron otros connotados juristas como don Enrique Cardona, Néstor Luna, Raúl Aranda, Benjamín Gallo, entre otras muchas personalidades.

Su abuelo, añadió, llegó a tener las instalaciones más amplias y cómodas de la ciudad, donde laboraban aproximadamente 15 personas, es decir, a mediados del siglo XX los cuevanenses les gustaba vestir de manera elegante y prueba de ello podemos recordar a nuestros egregios maestros de la Universidad de Guanajuato y funcionarios de las distintas dependencias tanto estatales como federales, ya que todo el tiempo lucían de manera impecable ¡Qué tiempos aquellos, la verdad!

Afortunadamente en esta segunda década del siglo XXI buena parte de nuestros maestros universitarios, mantienen esta tradición de impartir su cátedra con esa personalidad que nos proporciona el saco y la corbata y claro la asesoría de un buen sastre, por esta razón, considero que es imperativo crear espacios dignos para todos nuestros buenos artesanos en sus distintas especialidades y apoyarlos a no abandonar su noble actividad.

Para terminar, estimado lector, nuestro buen amigo Jesús, admitió que la vocación de ejercer esta profesión de la sastrería, se está perdiendo, nuestra juventud, agrega, apuesta hacia otros horizontes donde la tecnología se hace presente y donde se aspira a tener mejores ingresos. La carga de trabajo que actualmente tenemos los sastres, es síntoma que efectivamente la sociedad requiere de nuestros servicios y mientras se nos necesite con todo gusto atenderemos sus solicitudes, matizó el maestro don Jesús.

J. Francisco González García