Dr. Rodríguez, de diputado a gobernador

Dr. Rodríguez, de diputado a gobernador

septiembre 17, 2018 Off By

El doctor Jesús Rodríguez Gaona nunca pensó que iba a ser gobernador de Guanajuato. Era diputado local por la ciudad de León, cuando un día recibió la indicación de ir a esperar al presidente, Adolfo Ruiz Cortines, el gobernador José Aguilar y Maya, por estar enfermo escoge al doctor por su edad ya avanzada para una gubernatura, y lo consideró el hombre menos peligroso para atender a tan grande figura.

Don Adolfo Ruiz Cortines le llamó por la noche al gobernador para darle las gracias de haberle enviado a tan amable, discreto y servicial persona, que le encantó. El presidente también ya tenía sus años por lo que la química fue mayor, proponiéndole al gobernador como la persona indicada para sucederle, así fue como salió gobernador el ilustre y afamado galeno.

Pero sí todavía existiera forma de poner al licenciado Mendoza Ortiz, este, lamentablemente murió en un accidente automovilístico. Este era una persona menudita, muy delgado, con sus lentes redondos, era muy buen médico internista. La medicina no la podía olvidar y salía de su oficina para ir a dar consulta tanto a colaboradores como a familiares. Hice mucha química con él y entonces me pedía que siguiera la secuela, y en caso de agravamiento le avisara. En el penal de Salgado fue a ver a las Poquianchis y al Jimy, el Capitán Fantasma. En Salgado muchos años presté servicio social, era una vergüenza como estaban los reos.

La obra del doctor fue pequeña, como la de Ruiz Cortines que se dedicó a pagar los excesos de Miguel Alemán. Destacó la carretera de Guanajuato a Dolores Hidalgo, angosta, porque así se hacían más largas que era la política del presidente.

Platicábamos los problemas de los mineros que morían en condiciones imperdonables. Las compañías mineras ganaban millonadas, más aún así, les regateaban las incapacidades a los trabajadores, muchos años los atendí y peleé con los directivos esta situación. Me decían que sí seguía como médico obrerista iba a durar muy poco en el trabajo, como respuesta fui a México a ver al doctor Antonio Izaguirre Mercado, jefe de la clínica de tórax a nivel nacional, pariente cercano del doctor Ignacio Morones Prieto secretario de salud. Le platico cómo se morían los mineros, sin oxígeno, sin broncodilatadores, sin antibióticos, es decir en la forma más inhumana y le propongo hacer en Guanajuato una clínica para atenderlos. Me respalda el gobernador. ¿A poco tú le hablas?, –En el momento que usted me diga. Toma el teléfono y me lo da, –Llámale. Lo hago y me contesta el ingeniero Enrique Aranda, su secretario particular, le pido me pase al gobernador explicándole de que se trataba. De inmediato toma el teléfono y yo, sin decir nada, se lo pasó al doctor Izaguirre, –Sí, ¿cómo está señor gobernador?. -¿En qué puedo servirle? –El doctor Arroyo se encuentra aquí y ya me explicó la situación de los mineros. Verá, me impresionó y sí usted colabora hacemos la clínica, mitad y mitad con los gastos. -Sí, es bueno hacer una cita para ir a ver el lugar que proponemos, diga usted., ¿Cuándo podría venir? –Pues si tiene usted tiempo este mismo fin de semana, encantado, acá los esperamos. Le voy a pedir al doctor Arroyo se quedé para que me acompañe ya que no conozco Guanajuato.

Era jueves, así que ese día por la noche lo tenía que buscar como a la 8 pm en una marisquería bar, que ya no recuerdo su nombre, ni localización, lo que si recuerdo es que como a las 3 de la mañana salí como fumigado manejando mi coche hasta el hotel Sevilla. El viernes tomamos el Pullman a Guanajuato, y como suplicio sacó de su maleta una botella de whisky Ballantines. Mi señora nos fue a esperar a la estación, bajó todo el pasaje y no aparecíamos. Finalmente le pregunta al portero sí ya no había nadie, contestándole que sí, que quedaban dos señores bien dormidos, que roncaban muy fuerte.

A las 12 Hrs. nos encontramos con el gobernador en la bajada para Santa Rosa de Abajo. Las presentaciones y cortesías y vamos al terreno. El doctor Izaguirre me preguntó “¿de veras es el gobernador? “claro Toño, nada más que es muy sencillo, solamente iba con su chofer. Llegamos al terreno que es amplio, en una loma, subimos y bajamos como dos veces para ver las ventajas y el doctor Izaguirre estaba a punto del infarto, me dice “ya páralo, si hasta parece chivo”. De allí nos fuimos a comer a la Posada Santa Fe, donde se alojó el visitante. El doctor Rodríguez Gaona no tomaba una gota de vino, pero en esos momentos se tomó tres tequilas. Platicaron varias horas de los doctores, maestros de la escuela de Medicina, quiénes vivían, quiénes no, parecían amigos de muchos años.

La clínica se hizo con la condición de que quedará fuera de Salubridad, que fuera autónoma ya que hasta el señor gobernador sabía que entraría a la burocracia. La clínica duró varios años, hasta que el nuevo jefe de servicios de salubridad manifestó no ser necesaria, ya que los trabajadores mineros entrarían al IMSS Era una satisfacción ver aquella clínica llena. Tenía 20 camas, todo el oxígeno que se necesitara, los medicamentos llegaban directos de México, no había que triangular con salubridad, que en un descuido se quedarían con algunos, además nos dieron una camioneta Combi que nos fue muy útil.

El doctor enviudó ya casi al final de su sexenio, ello hizo que varias señoras de la localidad se ofrecieran a acompañarlo, o ser organizadoras de su casa, o para decirlo más claro, querían agarrar a su viejito.

Dr. Sergio Arroyo Arroyo