Las principales enfermedades que registró la ciudad en los siglos XVII y XVIII se originaron en el río Guanajuato

diciembre 17, 2018 Off By

Así lo revela el estudio que realizó el Dr. Tomás Chávez

Lamentablemente fue hasta el año de 1892 cuando el distinguido galeno Tomás Chávez dio a conocer su valiosa investigación que llevó a cabo en relación a la higiene pública que registraba nuestra ciudad patrimonio de la humanidad, en el marco del Primer Congreso Médico Americano de Salubridad que tuvo verificativo en México en el mes de noviembre del año en referencia, poniendo especial énfasis en el origen de las penosas enfermedades que agobiaron a los guanajuatenses por espacio de muchos años, ignorándose que debido a la insalubridad que mostró todo el tiempo el río Guanajuato, finalmente cobró infinidad de vidas humanas.

En este magnífico y acertado proyecto que pude ubicar en la biblioteca histórica de la Universidad de Guanajuato “Lic. Armando Olivares Carrillo” que, incluso se imprimió en la Tipografía propiedad de don Justo Palencia sito en la calle de Alonso en el año de 1893, afirma que los estudios realizados por el galeno cuevanense en distintos puntos del río Guanajuato, demuestran de manera inequívoca que las materias orgánicas en descomposición, son las más eficaces para el desarrollo de una gran cantidad de microbios que en su momento dieron origen a penosas enfermedades destacándose entre ellas la disentería, tifoidea, difteria, erisipela e inclusive también el temible cólera enfermedad infecciosa aguda que ocasiona la muerte de las personas y otras más que de manera irremediable cobraron centenares de vidas en esta población.

Asimismo, el estudioso y paciente guanajuatense, en su notable trabajo y tal vez el único que se conoce orientado al estudio de la higiene pública del terruño y cuyo propósito fue poner a salvo de las enfermedades a todos los habitantes de Guanajuato, sin temor alguno reveló que este río en su deplorable estado de desecación (cuando se reduce la proporción de agua) “es un verdadero y peligroso foco de infección” debido principalmente a la emisión se sustancias volátiles que se desprenden de las materias en descomposición, contaminando severamente el aire atmosférico y al mismo tiempo convirtiéndose en un peligro constante a la salud de todos y cada uno de los moradores de esta mágica ciudad.

En una parte muy interesante del estudio del doctor Tomás Chávez, tan sólo nos dice lo siguiente: “…. el río de la ciudad comienza desde la Presa de la Olla para llegar a la Estación del Ferrocarril Urbano en una extensión de aproximadamente cuatro kilómetros y tanto en uno como en el otro lado de su cauce, están situadas un gran número de casas cuyos albañales y letrinas convergen al río de la ciudad, pero además en su perímetro se encuentran situadas nueve haciendas de beneficio y las caballerizas de la estación que, por término medio contienen mil 500 mulas para los arrastres de aquellas y para el servicio público de los coches….” 

Pero después matiza algo más impactante y que deseo compartirlo con todos ustedes ya que esto me recuerda el inminente peligro que representan las presas de jales de la minas localizadas en la capital y que al parecer poco les importa a nuestras autoridades el riesgo que esto significa para la salud e higiene de la majestuosa ciudad de Guanajuato y mucho menos les interesa a las empresas canadienses encargadas de su operatividad que continúan haciendo lo que les da la gana sin que nadie les fije un alto en el camino y evite este tipo de enfermedades a sus pobladores más cercanos e inclusive a las personas que visitan a diario los alrededores de estos centros mineros.

Pero no deseo apartarme del tema central de esta nota y volveré a retomar lo que nos dice y recomienda de manera imperativa el doctor Tomás Chávez en su proyecto que fue debidamente aprobado en el Primer Congreso Médico Americano de Salubridad de 1892, destacando que ante la presencia de este cúmulo de materias orgánicas esparcidas a lo largo del lecho del río y expuestas a un sol ardiente, las descompone a tal grado que se producen gases tóxicos que dispersados a lo largo y ancho de la localidad ocasionan las enfermedades que ya fueron citadas renglones arriba, pero también reagravan las que se desarrollan por otras causas.

Y agregó de manera categórica que una vez demostrado que la ciudad de Guanajuato por la naturaleza de su suelo, el declive de sus calles, cuyos derrames convergen a un depósito común y sobre todo por la notable inclinación de un río de desagüe desde la Presa de la Olla hasta la Estación del Ferrocarril, es de vital importancia mejorar su condición sanitaria a la brevedad posible, utilizando un sistema de irrigaciones continuas o periódicas que arrastren fuera de la ciudad las materias en descomposición. De igual manera el estudioso concluyó señalando que los caños de desagüe de la parte más baja de la ciudad se deben de conectar a un conducto maestro que se construya siguiendo la inclinación del cauce del río y que se prohíba totalmente arrojar basura al cauce del río y los desperdicios de cocina bajo penas severas.

El interesante trabajo del investigador don Tomás Chávez, nos hace notar de la manera más clara que el lavado de la ciudad de Guanajuato que la naturaleza hace cada año en la época de las lluvias, nos enseña que, en esa temporada, la población goza de mejores condiciones sanitarias, como lo comprueban las estadísticas de sanidad de la misma localidad, en cambio cuando las lluvias se retiran y el río muestran su estado de desecación las enfermedades comienzan a surgir por todas partes.

Por último, deseo externar mi total agradecimiento a la Maestra María del Carmen Estrada Betancourt, amable compañera de trabajo, quien gentilmente me apoyó en la búsqueda y digitalización de este valioso documento que se encuentra bajo custodia de la biblioteca Armando Olivares dependiente de la Universidad de Guanajuato.

Francisco González García