Las grandes divas y su pésimo carácter

La época de oro del cine mexicano

En esta entrega fílmica, vamos a echar un pequeño vistazo a lo que pasaba detrás de cámaras durante la época de oro de nuestro cine; de hecho puede ser que algunos de los lectores se sorprendan con la información que aquí cuento.

La época de oro del cine mexicano pasó por momentos fascinantes y gratos, pero por otro lado en varias ocasiones hubo situaciones difíciles que afrontar y en los que las estrellas de la pantalla grande se mostraron como grandes divas, por lo que solían pensar que merecían grandes privilegios, una de ellas fue la recordada actriz Sara García, quien representó a la eterna abuelita en pantalla. Con toda la experiencia histriónica para interpretar cualquier papel por difícil que este fuera, la abuelita era exigente, disciplinada y exageradamente puntual en sus llamados cuando rodaba alguna cinta.

La entrega profesional de doña Sarita tenía un precio muy alto, en primer lugar, antes de firmar cualquier contrato para alguna película exigía que se le pagara como si ella fuera la protagonista, la imagen de abuelita dulce y bondadosa era solamente en pantalla, en la vida real era todo lo contrario.

Se decía que a su paso por los foros de cine sembraba el terror por su carácter tan agresivo; actores y directores tuvieron que lidiar con ella, fueron varios los pleitos y discusiones que protagonizó la abuelita del cine.

En su mejor etapa como actriz, hubo dos o tres contratos que se le fueron de las manos porque no le llegaron al precio que exigía y es que con todo mundo salía mal, la veterana actriz peleaba también con los camarógrafos porque no la tomaban más a ella durante sus escenas, la verdad es que nadie se atrevía a decirle a Sarita que ella no era la dama joven de la historia. Todos en el medio sabían de sobra que sí la hacían enojar en la discusión, la abuelita se pulía buscando las palabras más floridas de su vocabulario para poder ganar.

Algunos directores sufrían tanto con el carácter de Sara García que mejor decidían no dirigirle la palabra mientras filmaban con ella, algunos se atrevieron a decir que solamente la llamaban por su profesionalismo histriónico; con aquel carácter tan fuerte, la abuelita del cine en vez de darse a querer, se daba a odiar; con uno de los pocos artistas que logró tener química fue con Joaquín Pardavé, actor que llevaba el mismo ritmo de trabajo que ella.

Fueron 63 años de carrera artística los que logró labrar doña Sara García y en los que trabajó intensamente, demostrando así toda su capacidad en teatro, cine, televisión, fotonovelas, radio y su famoso comercial de Chocolate Abuelita, del cual fue imagen por su rostro dulce y por lo que cobró una fuerte cantidad de dinero. Así fue doña Sarita una gran actriz, tan buena, que en sus personajes todos la creían dulce como la miel.

Por otra parte, hacer mención de María Félix en esta entrega es hablar de esta talentosa actriz sin dejar de lado una serie de desplantes. La máxima diva del cine como todo mundo la conocía, aprovechó bastante las oportunidades cuando se le ofreció trabajar en el cine, como conocía a algunos de los mejores directores, casi les ordenaba que se le confeccionara un vestuario especial para figurar como toda una estrella de la pantalla.

Era 1942, cuando realizó su debut en la película El peñón de las ánimas y en la que le hizo la vida imposible a Jorge Negrete, su pareja en la historia, por el contrario de doña Sara García, quien era una extraordinaria actriz, María era pésima al actuar, pero su belleza hechizó a los productores del cine, lo que tuvo mucho que ver para que alcanzara el éxito, un éxito que muchas actrices de su época quisieron tener.

Su desarrollo artístico puede ser visto en las cuarenta y siete cintas que realizó y en las que cobró el sueldo que quiso, a su paso por la industria del cine, se le reconoció por ser una actriz exigente, caprichosa y autoritaria, fueron pocos los que lograron intimar con ella, tal vez por tratarse de una estrella y ser considerada una de las grandes divas del cine de la época dorada.

Bueno, pues hasta aquí con esta entrega, hasta la próxima…

Bernardo Caudillo

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