Callejón del Temezcuitate

Por Juan David Romero

El origen del nombre del Temezcuitate, que parte desde la calle de Sangre de Cristo –frente a la escuela de San Pedro– hasta la Carretera Panorámica, se remonta a la época de bonanza minera ya que esta cuesta era parte de un cerro más, que en esa época estaba en los límites de la ciudad, y al ser una colina deshabitada y alejada de la civilización era idóneo para llevar hasta ese lugar los desechos mineros, en una zona a la que la gente conocía entonces como Los Desterrados. Entre los siglos XV y XVI los delincuentes y malhechores, o simplemente la gente que era mal vista por la conservadora sociedad de la época, eran desterrados de la ciudad hacia zonas despobladas y alejadas de la civilización de ese entonces, pero como sus seres queridos no querían separarse de ellos los seguían hasta su destierro y así fue habitándose poco a poco este lugar.

El crecimiento de la población era descontrolado y muy rápido, y ante la falta de espacios para construir sus viviendas las personas fueron emigrando hacía las orillas alejadas de la ciudad, y fueron construyendo sus hogares en las faldas del cerro y en la cuesta donde las minas cercanas arrojaban los deshechos de los minerales que sacaban.

Muchas personas que se asentaron ahí nombraban al lugar Temeztlicuitlatl. Temeztli es el nombre que daban las minas y haciendas de beneficio a la parte terrosa en polvo de los metales que molían, y cuitlatl quiere decir suciedad o desecho, palabras de origen azteca que eran utilizadas en el medio minero guanajuatense.
Así es que la cuesta de ese cerro se comenzó a conocer entre quienes la poblaron como Temeztlicuitlatl, y luego con el paso del tiempo y ante la dificultad para pronunciar el nombre, éste fue cambiando hasta ser Temezcuitate, como es conocido hasta ahora.

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