Se hospedó Maximiliano de Habsburgo en el entonces Casino de Guanajuato

En esta ocasión proseguiremos con la historia del emblemático e histórico Jardín de la Unión, recordando que su vegetación data de 1836, cuando a iniciativa de las autoridades municipales fueron plantados una serie de árboles conocidos como fresnos dentro de la entonces Plaza de San Diego.

Más tarde, debido a diversas circunstancias, primordialmente a que la ciudad carecía de un sitio propicio para la sana y amena convivencia de las familias guanajuatenses adineradas, éstas últimas abandonaron la Calzada de Nuestra Señora de Guanajuato, pues no reunía las características requeridas para ello a causa de su distancia del centro de la ciudad y su cercanía al río Guanajuato.

En consecuencia, las familias de alcurnia habían abandonado completamente dicha calzada, por lo que con el propósito de solucionar el problema en 1861 se determinó construir un elegante jardín con todos los elementos requeridos en el centro de la Plaza de San Diego, para lo cual ya se contaba con los hermosos fresnos que la circundaban plantados durante 1836 y con una bella fuente que también ya existía.

Este lugar recibiría el nombre del Jardín de la Unión, y pronto se llenaría de flores, además fueron remodeladas las banquetas y los andadores, se colocaron bancas, le construyeron un kiosko y fue iluminado profusamente, siendo tan frecuentado que muchas veces no sería suficiente para albergar a la concurrencia.

En el Casino de Guanajuato propiedad del acaudalado benefactor de la localidad, Marcelino Rocha estuvo alojado el emperador Maximiliano de Habsburgo, su esposa Carlota y el personal que les acompañaba durante una gira de trabajo que efectuaron en Guanajuato hacia 1864.

Igualmente el edificio situado en la esquina del Jardín de la Unión y la calle de la Cruz Verde que comunica a este lugar arbolado con la Plaza de la Paz, fue construido sobre las ruinas de una tienda llamada el Puerto de Barcelona, propiedad del español Diego Abascal, negocio que fue reducido a ruinas por la terrible inundación de 1905.

Sin embargo, poco después el derruido inmueble fue restaurado convirtiéndose en 1912 en la sede de las oficinas del ya desaparecido Banco de Guanajuato que estaba en operación desde 1889.

Pasos adelante aún se distingue la casa que fue propiedad del ex gobernador Joaquín Obregón González (actualmente restaurante bar y Hotel Luna) dicha edificación fue adaptada como hotel a finales de la primer década del siglo XX por su dueño Rosario Luna.

Lo trascendente de la citada finca estriba en que ahí estuvo hospedado durante 1915 Venustiano Carranza cuando realizó una visita a la Ciudad de Guanajuato.

Así mismo, otra de las edificaciones sobresalientes dentro del Jardín lo constituye lo que fue el Hotel Suizo (ahora Hotel Posada Santa Fe) este inmueble sería construido hacia 1875, y luego 10 años después el viajero francés Jules Joseph Leclercq expresaba que este edificio semejaba ser un palacio comparado con las posadas que había conocido dentro de la república mexicana.

Por tanto, le parecía ser el mejor de todo nuestro país, pues además del buen servicio de hospedaje se bebía una excelente cerveza elaborada en Guanajuato y podía degustarse el mejor chocolate mexicano.

Desafortunadamente el inmueble sería casi destruido por la catastrófica inundación ocurrida en 1905, época durante la cual se le conocía como Hotel de la Unión y del que actualmente sólo se conservan algunos elementos arquitectónicos en el Hotel Posada Santa Fe.

No podemos dejar desapercibidos a los históricos y majestuosos Teatro Juárez y templo de San Diego, quienes delimitan al Jardín de la Unión en la parte sur.

A lo largo de las últimas décadas este pulmón verde ha sido ostensiblemente mejorado, ya que fueron repuestos los mosaicos del piso, se amplió el lado oriente, mientras que la parte occidente se convirtió en zona peatonal donde hoteles, bares y restaurante colocaron mesas y sillas al aire libre para dar servicio a los guanajuatenses y turistas.

También se repararon las bancas dañadas y el kiosko, aunado a ello fueron colocadas las cercas de hierro que protegen las áreas verdes dentro de las cuales destacan dos fuentes de agua hechas con hierro colado, una de sus últimas remodelaciones tuvieron verificativo a principios de la década de los 90 del siglo XX, cuando colocaron un mosaico nuevo conteniendo algunos mosaicos fósiles de invertebrados marinos.

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