447 aniversario de la fundación de León donde “la vida no vale nada” y donde “el trabajo todo lo vence”

Un día como hoy, pero hace 447 años, se fundó la ciudad de León, cuyo lema es ‘El trabajo todo lo vence’; tierra del calzado donde, como canta José Alfredo, “la vida no vale nada”.

Todo tiene un inicio, y León, por supuesto, no es la excepción.

Corría un 20 de enero de 1576, cuando Juan Bautista de Orozco fundó la Villa de León. Desde ese entonces se realizó el trazo del territorio y se instaló su primer ayuntamiento, cumpliendo la orden dada por Martín Enríquez de Almanza.
Para todos los leoneses y visitantes es muy normal ver infinidad de casas que se extienden por toda la ciudad, pero la primera que se construyó fue la del capitán Juan Alonso de Torres, que sirvió en la guerra contra los chichimecas, quienes constantemente asediaban el territorio.

De acuerdo con la réplica del Acta de Fundación, cuyo trabajo paleográfico es obra de Carlos Arturo Navarro. El Archivo Histórico cuenta con testimonios a partir de 1580.

Es importante señalar que, de acuerdo con Navarro: “En la Fundación, León fue solamente Villa porque en el previo mandato virreinal de don Martín Enríquez de Almanza, expedido el 12 de diciembre de 1575, se dispuso el requisito de 100 vecinos como mínimo para que tuviera el título de ciudad y, caso contrario, menos de 100 pero más de 50, entonces sería villa, tal como aconteció en su nacimiento el 20 de enero de 1576”.

“Con la fundación de la Villa de León, los pobladores hispanos continuaron el curtimiento de pieles, cuya actividad llegó a concentrarse principalmente en el primer barrio, establecido en 1597 y habitado por mulatos desde el año siguiente”, señala Navarro en su libro ‘Llegar a ser’, recogiendo el hecho de que la ciudad ha estado entregada a esta industria, literalmente, desde hace siglos.

A lo largo de su historia, León ha enfrentado casi de todo: ataques de los chichimecas, terribles inundaciones (la de 1888 fue una de las peores en su historia); su participación durante la Independencia de México; ataques inefables de Pascual Orozco durante la Revolución Mexicana; crisis económicas y, por supuesto, epidemias y pandemias.
Pese a todo, continúa en pie, demostrando que, como su lema lo afirma: “el trabajo todo lo vence”.

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