El túnel Ponciano Aguilar es conocido ya como el paraíso de los cristaleros

La ciudad de Guanajuato capital se ha hecho famosa por sus accesos subterráneos, en donde sobresale la calle Subterránea, considerada como una de las siete maravillas mexicanas hechas por el hombre, según una conocida televisora de cobertura nacional, aparte de las famosas e internacionales Momias de Guanajuato, dichos túneles siguen siendo uno de los principales atractivos que buscan los turistas que llegan a la localidad de diversos puntos del país y del mundo.

Pero en los últimos años, también el acceso subterránea Ponciano Aguilar, mejor conocido como el túnel Noreste, se ha ganado una notoriedad y, no precisamente, por su belleza arquitectónica. Su fama, se debe a los incontables cristalazos que se dan en contra de los automovilistas que al carecer del poder económico para pagar los 15 o 16 pesos por hora que se cobra en los estacionamientos públicos, se ven en la necesidad de dejar sus vehículos en esta zona de la ciudad.

Incluso, a dicho espacio ya se le conoce como el túnel del cristalazos, pues de acuerdo a testimonios de los afectados con dicho delito y vecinos del lugar, no hay un día que un vehículo sea cristaleado.

El problema, comentaron, se centra en el tramo que parte a la altura del callejón del Refugio y desemboca en el puente que pasa sobre la vialidad de La Alameda, el que se presume, se ha convertido en el paraíso de los cristaleros. Y así lo corroboran los miles de pedazos de vidrio de los cristales o ventanillas de los autos que han sido dañados por los amantes de lo ajeno, que han quedado como mudo testigo de lo que aquí acontece.

La pedacería de vidrios o cristales es tal, que a lo lejos y con el reflejo de la luz del día o luz artificial, asemejan ser pequeños focos o brillantes que les dan la bienvenida a las personas que caminan a pie o circulan en auto por este acceso.

Según vecinos los responsables de esto, son los jóvenes sin oficio y beneficio que bajan de los callejones aledaños y ante la falta de una vigilancia adecuada cristalean los autos como una forma de vivir o nomás, de pura puntada. Argumentaron que la mayoría de este tipo de delito, suele quedar impune, ya que los afectados prefieren tragarse su coraje.

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