Osvaldo García Ledesma

La acumulación de escombro en diversas zonas del paraje conocido como las Palomas y la comunidad de Peñafiel está causando serios daños y afectado el entorno ecológico, sin que hasta ahora haya intervención de alguna autoridad.

Ubicado en la región que comunica al barrio de Pastita con el Mineral de Peñafiel y otras como el Monte de San Nicolás, también ha resultado dañado el río que corre por el lugar y que se forma de los escurrimientos de la presa de Mata.

En un recorrido efectuado por este medio, se pudo observar que existen al menos tres zonas afectadas por la acumulación de escombro que es dejado en el lugar por personas que se aprovechan de la ausencia total de la autoridad.

Las áreas dañadas hasta ahora son las que se ubican en las cercanías de la colonia Peñolera, sólo unos cientos de metros de donde se inicia el área verde conocida como las Palomas.

También la localizada sobre la capilla que se ubica sobre la continuación de la carretera que lleva a la misma y comunidad de Peñafiel, así como a la presa de Mata, con la cual también se abastece de agua potable a la ciudad.

La otra zona dañada se ubica entre la iglesia del Mineral de Peñafiel y la compuerta del citado vaso de captación, en donde los montones de escombro y desperdicios de construcción además de deteriorar el medio ambiente, causan una mala imagen.

Algunos de los desperdicios ahí dejados se ubican a un costado del río de las Palomas, por lo que hay temores respecto a la contaminación de esta afluente y toda la comarca que le da forma.

Este lugar por ser amplio es uno de los principales que las personas que residen en zonas habitacionales cercanas como Pastita, el Zapote y Cerro de los Leones utilizan para labores de esparcimiento y recreación.

“Lo del escombro ya tiene algunos años que la gente viene y ahí lo tira nada más. Si está mal que la gente venga y haga eso que causa daño, pero como nadie viene y no hay castigos, ahora ya está peor”, dijo Ignacio Estrada, quien con frecuencia pasea por el lugar.

Entre el desperdicio que se acumula a un costado del camino se pueden ver materiales como: tablaroca, tabique rojo, block de concreto, botes, botellas, cartón, bolsas, papel, envases de plástico, entre otros.

Quienes pasean y recorren esta zona con frecuencia consideraron que hace falta una mayor presencia y actuar de las autoridades municipales porque de persistir esta actividad, se ocasionarán daños irreversibles al entorno ecológico.

“Es una zona muy bonita que está muy descuidada y no debería ser porque en la presa de Mata y la planta potabilizadora siempre hay gente del Simapag que podría colaborar y hacer algo más, pero no hacen nada”, afirmó Fidencio Reyes.

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