Charamusqueros de las Momias ven en riesgo su trabajo ante nuevo museo

Algunos de ellos tienen 30 o 40 años de ofrecer y vender charamuscas a los miles de visitantes que a lo largo del año llegan al Museo de las Momias y aunque saben que la construcción de un nuevo Museo los afectaría en su modo de vida, aseguraron no temer a cambiar su sitio habitual de trabajo.

Estos artesanos, que a lo largo de los 365 días del año ofrecen este producto típico de Guanajuato a los visitantes nacionales e internacionales, que llegan hasta los 500 mil turistas anuales, reconocieron que hay riesgo para su modo de vida y de sus familias.

Y es que los planes de la administración municipal a cargo de Alejandro Navarro Saldaña para construir un nuevo Museo de las Momias, en la zona de la ex estación implicaría para todos ellos mover su fuente habitual de ingresos o bien perderlo.

Todos ellos han visto crecer, transformarse y consolidarse al Mueso de las Momias como el principal atractivo turístico de la ciudad, pues tienen dos, tres o hasta cuatro décadas de laborar en esta actividad artesanal sin interrupción.

“Sabemos de los planes que tiene el municipio para construir un nuevo museo, pero por mí no hay problema si quieren que ya no vendamos, ya veremos qué otra cosa podemos hacer”, dijo Feliciano Rodríguez, quien desde hace unos 30 años ejerce esta labor.

Los charamusqueros del Museo de las Momias, son personas que han hecho de esta actividad artesanal un modo de vida y todos ellos viven en barrios y callejones cercanos al que es considerado el principal atractivo turístico de la ciudad.

Esta artesanía que es más bien un dulce hecho a base de azúcar que se hierve en leña, genera figuras color café claro y con sus manos han logrado darle forma de momias, lo que también representa un atractivo para los turistas que visitan el lugar y adquieren algunos de estos productos, a manera de recuerdo.

Sus precios no son altos y ofrecen hasta 8 piezas de tamaño grande por un costo que de los 50 a los 80 pesos, además de obsequios de figuras más pequeñas para atraer a los visitantes.

En los días y periodos vacacionales, sus ingresos suben y en un día pueden hasta vender 700 u 800 pesos, pero hay fechas en temporadas bajas, que no venden un solo producto a lo largo de todo el día.

“Ya tenemos muchos años trabajando la charamusca. En mi familia el trabajo lo inició mi papá y ahora somos nosotros”, afirmó Miguel Mendoza, con poco más de 20 años de trabajar en este lugar.

Con los recursos que aquí obtienen, muchos de ellos han logrado dar casa, vestido, estudio y sustento a sus familias, por lo que un posible cambio del Museo les crearía algunos problemas.

Por ahora, la administración municipal busca alternativas financieras para consolidar un proyecto que tendría un costo de 66 millones de pesos, cifra de la que no se dispone por el momento y que se espera obtener por medio de la contratación de un crédito ante la banca comercial.

Osvaldo García Ledesma

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