En riesgo cuatro comunidades por falta de puentes

Guanajuato, Guanajuato.- Al menos cuatro comunidades rurales de la zona sur del municipio se encuentran en riesgo durante la actual temporada de lluvias, donde miles de habitantes podrían quedar incomunicados por tierra, debido a la falta de un puente en el camino que lleva de Puentecillas a Ciénega del Pedregal, Cajones y Molineros.

En estas poblaciones rurales, las lluvias siempre aportan beneficios a sus habitantes que se dedican al cultivo de hortalizas y verduras, que luego venden en mercados y otros espacios públicos, como una forma de obtener ingresos para el sustento de las familias.

Sin embargo, la falta de un puente, en la comunidad de Puentecillas, que es donde se localiza la vialidad para llegar a estas poblaciones ocasiona que sus habitantes puedan quedar incomunicados, cuando sube el nivel del río.

La crecida del río ocasiona, que, ante la falta de un puente, las personas, productos, bienes y servicios no se puedan trasladar, ante el riesgo que implica la crecida de esta afluente.

Y así, han transcurrido décadas y generaciones enteras que ante la crecida del río, en época de lluvias y la falta de un puente tanto para personas, como para vehículos, se quedan en una situación muy vulnerable.

Todos los años con las lluvias el río crece y luego no puede cruzar a píe, hasta los carros se atoran y luego la gente no puede pasar, dijo Guadalupe Ramírez, una residente de Ciénega del Pedregal.

Todas estas poblaciones también hacen límite con la presa la Purísima y aunque el agua no es una de sus limitaciones, si representa un riesgo para cientos de familias, que con la crecida del río, en ocasiones quedan incomunicadas.

Esta afluente que descarga directamente en las aguas de la presa la Purísima recorre las poblaciones de Puentecillas, Ciénega del Pedregal, Cajones y Molineros, donde miles de habitantes quedan expuestos a la corriente.

Para poder llegar a estas poblaciones desde Puentecillas es necesario cruzar este río y la gente lo hace a píe, con el riesgo de una crecida de la corriente, en cualquier momento, pero muchos ya se han acostumbrado.

La gente ya sabe que hay que buscar otro lugar para pasar cuando llueve, pero lo malo es que los que viven más abajo no tiene como salir o llegar a sus casas, afirmó Pedro Arredondo, operador de una tolva.

En estas poblaciones, como en muchas de las zonas rurales del municipio, la gente se ha acostumbrado a vivir con estas carencias, pues todos sus caminos para llegar a sus comunidades son de terracería.

Más abajo el problema son los caminos que se anegan y están llenos de lugares en donde los coches se atascan. La gente tiene que caminar mucho para rodear y no pasar por esos lugares que se ponen muy feos. Aseguró Martín Gutiérrez, habitante de Cajones.

Osvaldo García Ledesma

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