Guanajuatenses no celebran tradicional Día de las Flores

Considerada la más añeja de las fiestas tradicionales de Guanajuato y con un origen que se remonta a inicios del siglo XVII la centenaria Fiesta del Día de las Flores en esta ciudad se verá interrumpida por vez primera, debido a la emergencia nacional decretada por el coronavirus.

La decisión fue tomada por el alcalde, Alejandro Navarro Saldaña, quien unas semanas antes de decretarse la emergencia sanitaria había dado a conocer que, para este mismo año, el tradicional desayuno que se ofrece por parte de autoridades estatales y municipales se suspendía.

Sin embargo, esa cancelación no fue por la emergencia sanitaria, sino por la falta de acuerdo con los hoteleros y restauranteros que en esa fecha prestan sus instalaciones para el desayuno.

A diferencia de otros años, cuando la ciudad por estos días lucía llena de visitantes y anuncios por todos lados que invitaban a la fiesta y a los bailes populares la noche previa al Día de las Flores, en este sólo el silencio es el rasgo distintivo de calles y plazas de la ciudad.

En este 2020, además de la cancelación de la tradicional fiesta, también se han suspendido otros festejos previos, en especial bailes populares que se llevan a cabo por varios rumbos de la ciudad y desde donde los participantes se trasladan al jardín Unión para dar vida a la celebración.

El Día de las Flores en Guanajuato es una tradición centenaria que antecede a la celebración del Viernes de Dolores, fecha que se festeja de manera simultánea con las que es considerada una las tradiciones más arraigadas de quienes habitan y visitan Guanajuato.

Aunque no hay una fecha específica en el calendario, siempre se lleva a cabo el día que se marca como el Viernes de Dolores, donde la tradición católica recuerda el sufrimiento de la Virgen María, al enterarse que los soldados romanos habían arrestado a su hijo Jesucristo, quien días más tarde murió crucificado.

Además del Día de las Flores, los cuevanenses celebran el Viernes de Dolores de una manera muy particular y en las iglesias, hogares y edificios públicos se montan altares en honor a la Virgen Dolorosa, donde se regala agua y nieve a todas las personas por igual.

Tanto la elaboración de los altares, como la preparación del agua tiene un significado especial, sobre todo la segunda que se elabora a base de frutas como: betabel, lechuga, plátano, naranja y chía, esta última una pequeña especia que recuerda las lágrimas derramadas por la Virgen María.

Mientras que la nieve de diversos colores y sabores se obsequia a toda la gente, como una forma de recordar una fecha, en donde el Hijo de Dios sufrió toda clase de agravios y humillaciones, antes de ser condenado muerte.

Hasta ahora, a ciencia cierta no sabe una fecha oficial con la que haya iniciado el festejo y las efemérides del sacerdote Lucio Marmolejo sólo dan cuenta de la fiesta como tal, la algarabía y la alegría de participar en ella.

Tampoco se tiene un registro certero de cuando se haya suspendido esta tradición a lo largo de todo este tiempo y sus causas, además que Guanajuato entre los años 1725 y 1793 sufrió al menos una docena de inundaciones que causaron enfermedades que se convirtieron y plagas a mataron a miles de personas

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