Ladrilleros y materialistas el sustento de Yerbabuena

Ubicada en la porción sur de la ciudad y absorbida por completo por el crecimiento de la mancha urbana de la Capital del Estado, la comunidad de Yerbabuena y sus habitantes siguen teniendo como sustento y actividad económica principal la venta y acarreo de materiales de construcción y la confección de ladrillo rojo.

En esta población rural que se ubica en medio de transitadas vialidades como la avenida Euquerio Guerrero y la Yerbabuena-Puentecillas y varias de las colonias más importantes de la zona sur del municipio, sus habitantes han encontrado en estas actividades la forma de brindar el sustento a las cientos de familias que ahí residen.

Con una población cercana a las 3 mil personas, en esta zona rural la gente, especialmente los varones han encontrado en la venta y acarreo de materiales, así como la fabricación de tabique rojo la forma de sacar adelante a sus familias.

Las calles de esta demarcación algunas están pavimentadas y otras llenas de polvo y mal trazo, albergan a unas 25 ladrilleras que permiten a los hombres obtener los recursos para solventar las necesidades de sus familias.

En estas actividades participan principalmente los adultos, aunque los adolescentes se incorporan a estas labores, como una forma de obtener un ingreso y a la vez aprender un oficio para contar con los medios para salir adelante.

Recorrer las calles de este lugar es hacerlo en medio de hornos para cocer el tabique y de espacios en donde de manera artesanal se hace el tabique que luego venden en los barrios, colonias y comunidades de esta ciudad.

Yerbabuena ha sido siempre ubicada y reconocida por albergar en su interior a las ladrilleras más importantes de Guanajuato, pero también el acarreo y venta de materiales les ha permitido tener un espacio en la mente de la gente.

El ladrillo oficio de barro y arcilla

Quienes laboran en las ladrilleras lo hacen todos los días a lo largo de todo el año y aunque las faenes para producir el tabique rojo son pesadas y complicadas, la gente le ha tomado gusto y cada vez más personas se involucran en esta actividad.

Para producir un millar de tabique, que es la unidad con la cual se ofrece y vende al consumidor, se tiene que preparar tierra lama que se mezcla con abono, producido por los residuos del ganado y luego dejarlo secar al aire libre para luego ser quemado en el interior de un horno, que se alimenta a base de gas o bien leña.

Una vez que el tabique se produce se tiene que llevar hasta el domicilio de quien lo solicitó y por ello se cobra un promedio de tres mil pesos, por cada mil unidades producidas.

Laborar en esta actividad no es nada fácil y más cuando hay que levantarse de madrugada y trabajar a lo largo del día bajo el rayo del sol, la inclemencia del frió o bien las lluvia, porque el trabajo tiene que hacerse.

“Como en todo trabajo es que echarle para que salga, si empiezas temprano, terminas temprano para que no te perjudique mucho el sol, lo malo es la época de lluvias porque no te deja trabajar”, dijo Porfirio, uno de los trabajadores.

Sus manos y sus pies evidencian lo rudo de este trabajo, pero como él mismo dice; es necesario para poder salir adelante, mientras con sus extremidades bate la mezcla de lama y abono que luego dan forma a los tabiques.

“Mi familia y yo siempre hemos trabajado aquí, es pesado pero siempre que se trabaje se gana bien y con eso podemos sacar adelante a la familia”, afirmó mientras con su mano limpia las gruesas gotas de sudor que recorren su frente y rostro.

Los materialistas

La otra actividad en la que basa su sustento esta comunidad es la venta y acarreo de materiales pétreos como: arena, grava, tepetate, piedra de rostro y piedra blanca. Todos ellos tienen precios de venta distintos, pero su extracción implica una pesada carga de trabajo.

Los materiales se venden de dos maneras, es decir según el tamaño del vehículo que se requiera como una camioneta de tres toneladas, que tiene un costo promedio de 1 mil pesos y una tolva que puede llegar a los 2 mil 500 o 3 mil.

“Hay que ir temprano a sacar la grava o arena al río o la piedra en donde esté y luego de cargar el camión hay que llevarla hasta el domicilio de quien la pidió, todo va incluido en el precio”, aseguró Germán Palafox.

Explicó que si bien la venta de este tipo de materiales les permite sostener a sus familias, cada vez son menos las ganancias, sobre todo por el alto precio de los combustibles e insumos para mantener en buenas condiciones las unidades de motor que utilizan.

“Hay trabajo para todos, pero los muchachos no quieren seguirle, muchos prefieren ir a la escuela o buscar otros trabajos, pero siempre hay quien trabaje y pues ahí no la llevamos”, expresó.

  Osvaldo García Ledesma

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