Busca el Mineral del Monte recuperar su bonanza

La comunidad cuenta con un pequeño panteón que al tener barda permite el paso de animales a las tumbas.
La comunidad cuenta con un pequeño panteón que al no tener barda permite el paso de animales a las tumbas.

De la riqueza minera al olvido y la desesperanza pasó el Mineral del Monte de San Nicolás, en donde las poco más de 360 personas divididas en 90 familias que habitan en este lugar, que se ubica en las faldas de la sierra de Santa Rosa, se las han tenido que ingeniar para sobrevivir ante la falta de caminos dignos, alumbrado público, agua potable y drenaje.

De lo que fueran un pueblo boyante gracias a la industria minera, sólo quedan ruinas, caminos polvorientos y la esperanza de que algún día, no se sabe cuándo, pudiera abrir la mina del lugar, que en su época de gloria, fue una de las más ricas que estaban asentadas sobre la denominada veta madre.

Hace poco más de un año, renació la esperanza de que la actividad minera regresara al Monte de San Nicolás debido a que una empresa del rubro oriundo del estado de Durango, se interesó por  reactivarla y regresarla a la vida., sin embargo todo quedó en un simple sueño, ya que la propietaria de dicha mina, que es hija de don Rafael Villagómez Hernández – finado–, se negó a ceder los derechos para su explotación, bajo el argumento de que solo daría su anuencia en caso de que dicha mina sea explotada por sus familiares.

De esta forma lo narró el delegado municipal de este lugar, también conocido como la puerta a la sierra de Santa Rosa, Abel Alvarez, quien comentó que desde que tiene uso de razón, hace más de 50 años, la mina señalada dejó de funcionar.

Con el fin de ganarse el pan diario, los habitantes del Monte de San Nicolás, realizan diversos trabajos en esta cabecera municipal, otros más, laboran en las minas cercanas como Peregrina y El Cubo, últimamente este sitio se ha convertido en el lugar preferido de los amantes de la naturaleza y cada fin de semana llegan grupos en bicicletas, motocicletas y vehículos todoterrenos que se quedan maravillados por la añeja herencia minera que aún se mantiene en pie.

Lo malo, comentó el delegado municipal, es que aparte de lo dañados que se encuentran los caminos, se carece de lugares adecuados como son baños públicos para atender al creciente número de visitantes.

Abel Álvarez comentó que entre sus principales prioridades está el contar con un alumbrado público digno que beneficie a todos sus representados, sobre todo a quienes se ven obligado a transitar en la noche por el camino que comunica dicho lugar con el Mineral de Santa Rosa.

Detalló que además de la falta de iluminación, lo accidentado del camino lo hace intransitable por las noches al convertirse en una auténtica boca de lobo, situación que es aprovechada por gente extraña para molestar a las mujeres o jóvenes que se encuentran a su paso.

Añadió que otra problemática que los tiene más que desconcertado, es el suministro de agua potable, el cual corre a cargo del Comité de Agua del Minera de Santa Rosa, cuyos integrantes, a su decir, sólo les dan dicho servicios tres veces a la semana.

Pero lo malo del asunto, agregó, es que en ocasiones dicho líquido no llega con la presión requerida, por lo que sólo llega a los hogares que se ubican en la parte baja. Aunado a ello, dicho servicio sólo dura media hora y, para acabarla de amolar, no tiene un horario determinado.

Don Abel Álvarez dijo no perder la fe y confía en que la suerte del mineral en donde vio la primera luz del día, cambiara para bien, partiendo que está dentro el programa denominado Pueblos Mineros, narró que según lo que le fue informado, de los poco más de 13 millones de pesos que en una primera instancia se invertirán en favor de 11 pueblos mineros capitalinos, alrededor de un millón de pesos le tocó al Monte de San Nicolás, que a su decir , será utilizado para rehabilitar el alumbrado público.

Dijo que se supone que los trabajos en mención se desarrollarán durante el presente año, pero hasta el momento los representantes de los pueblos señalados, en donde también se encuentran, Calderones, Santa Rosa de Lima, Santa Ana, La Luz, entre otros, no han sido convocados para recibir la información correspondiente.

Y para rematar la entrevista que nos concedió al amparo de este mágico y enigmático lugar, llamado el Mineral del Monte de San Nicolás, otra situación que les quita el sueño, es que sus muertos no pueden descansar en paz, explicó que su pequeño cementerio que data de 1910, carece del bardeado requerido, lo que ocasiona que el ganado se introduzca y dañe las tumbas de este campo santo que también da servicio a la vecina comunidad de La Cañada de Las Flores.

Antonio Abúndiz Ramírez

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