Sigue la contaminación en el Río Guanajuato

Pese a que desde hace un par de décadas inició operaciones la planta de tratamiento de aguas residuales de la zona centro, ubicada en Noria Alta, los problemas de contaminación siguen afectando el Río Guanajuato, del cual se desconoce las condiciones en que se encuentra.

La planta que recibe las descargas de hogares, negocios, instituciones y establecimientos hasta ahora poco ha contribuido a disminuir la polución que afecta esta afluente que recorre toda la ciudad, desde la zona centro hasta el sur de la Capital.

Durante un recorrido que Semanario Chopper realizó por este lugar fue posible verificar como las aguas que corren, siguen con ese color verde oscuro y un pestilente olor, que hace dudar si realmente la planta tratadora está saneando estas aguas, como fue el objetivo cuando se puso en funcionamiento.

También se pudo notar que el entorno ecológico que rodea a este cuerpo de agua está siendo afectado y lo mismo la vegetación, que la fauna han resultado perjudicadas.

Y es que el agua que corre en su interior es claro, que está más que sucia y contaminada, pero hasta ahora ninguna instancia de los tres niveles de gobierno ha informado al respecto, pese a que les fue solicitado con anticipación.

Las plantas, maleza y demás flora que crece cerca del lugar o bien en la ribera del río muestran además de deterioro, una tonalidad que demuestra su estado deteriorado.

En la zona, de acuerdo con vecinos y quienes recorren con frecuencia el Camino Antiguo a Marfil y que bordea todo este cuerpo de agua hay fauna de la que se desconoce si cuenta con las condiciones necesarias para habitar.

En el lugar son vistas a diario decenas de diversas clases de aves, algunos mamíferos como ardillas y otros roedores, que acuden al lugar en busca de un espacio propio, en medio de malos olores y un agua que muestra un perfil lúgubre y fantasmal.

Entre los vecinos del lugar y quienes acuden a realizar labores de esparcimiento, el estado del Río es de llamar la atención porque no se sabe el grado de contaminación que enfrenta y las posibles alternativas de solución.

“Hace muchos años cuando hicieron la planta tratadora dijeron que con eso el agua que iba correr por el río, siempre iba a estar limpia y que se iba a componer todo, pero no se ve por donde, es más todo está bien feo”, dijo Lorenzo Navarro, quien seguido recorre el camino antiguo a Marfil.

Pese al estado en que se encuentra, el embalse sigue siendo atractivo para algunas aves, como el caso de una joven grulla, la cual fue posible ver como se internaba en las aguas negras y mal olientes, en busca de alguna presa.

Quienes viven cerca y los que se ejercitan en el lugar, recordaron que desde la década de 1970 la Comisión Nacional del Agua (Conagua) se hizo cargo del Río, pero no se conocen labores de tipo preventivo para mitigar la contaminación.

“Son aguas negras que no se deben consumir, pero más abajo en las zonas agrícolas, los campesinos utilizan esta agua para riego”, aseguró Juan Daniel Ortiz, quien dijo vivir en las Teresas.

Fue por ello que se lanzó un llamado a los tres niveles de gobierno para que intervengan en la zona y de algún modo se ponga fin a un problema que afecta lo mismo a personas, que animales, plantas, vegetales, etc.

El Río Guanajuato recorre toda la mancha urbana de la ciudad desde la zona centro, comenzando por Pastita hasta recorrer todo el túnel del Coajín para finalmente desembocar en la zona de Pozuelos, desde donde corre hasta llegar a Marfil y otras periferias de la ciudad.

Osvaldo García Ledesma

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Semanario Chopper de Guanajuato