Vecinos y transeúntes de la ex Estación siguen molestos con el nuevo paradero

El nuevo paradero del transporte urbano que se construye en la zona de la ex estación presenta un avance superior al 90 por ciento y podría quedar listo para usarse en un par de semanas, pese a la oposición de cientos de vecinos de callejones cercanos como el Espejo, Cañada Honda, Rivera y el Nejayote.

En estas demarcaciones, cientos de habitantes no están conformes con las obras, las cuales desde su punto de vista no van a cumplir con los objetivos para la que fueron creados, además de que les causará algunas afectaciones y perjuicios que las autoridades no han valorado.

Para los habitantes de estos lugares hace falta que se aclare de qué se trata la obra, pues de inició, las autoridades plantearon que sería una central de transferencia y unos días después aseguraron que sólo se trataba de cambiar el paradero actual de autobuses, frente a la Plaza Lucio Marmolejo a este lugar.

En un recorrido por el lugar se pudo verificar que el espacio a utilizar sólo ha sido delimitado en dirección de llegada y salida, con una ampliación de las banquetas que ahí se encontraban y no hay ni accesos, ni zonas para que los camiones realicen maniobras.

Tampoco se ha colocado el equipamiento y mobiliario que se requiere para una central de transferencia: no se cuenta con andenes, zonas de acceso o salas de espera, torniquetes y detalles de las rutas y recorridos que se brindarán.

En su lugar sólo se han colocado unas cuantas bancas de acero, en ambos costados y una de las áreas que ya se delimitaron obstruye el acceso a la zona de estacionamiento público que utilizan unos 30 residentes de los citados callejones.

Por la zona siguen circulando, todos los días y a todas horas cientos de unidades de motor, al igual que centenas de transeúntes, de quienes se desconoce si una vez que inicien labores el paradero, cuál será la forma en que se desplacen por el sitio.

Toda esta situación ha generado un serio malestar entre los habitantes, debido a la falta de información y sobre todo por el hecho de verse privados de espacios públicos, en una zona donde precisamente se carece de ellos.

“A nosotros nadie nos ha dicho cómo va a funcionar el estacionamiento porque el paradero obstruye el acceso y tenemos muchos años de usarlo”, dijo José María Cuéllar, habitante de Cañada Honda.

También cuestionaron que se haga un simple paradero de camiones, sólo con la intención de desahogar la zona centro, en especial la Alhóndiga y no se haya medido el impacto que tendrá en la ex estación.

Y es que en esta parte de la ciudad también se tienen problemas con los servicios públicos, como la recolección de basura, desechos y residuos, así como el alumbrado público y la seguridad.

“Ahí mismo donde va el paradero hay un contenedor que usamos todos los vecinos y cuando se use lo van a quitar, pero igual nadie no ha dicho nada”, afirmó María Briseño, residente de Rivera. En la misma zona funciona actualmente un mercado de artesanías, un estacionamiento público a cargo del municipio y existen al menos 20 locales comerciales que han sido materialmente abandonados por sus propietarios. Todos estos elementos, de acuerdo con los vecinos no fueron tomados en cuenta por el gobierno municipal, lo que ha ocasionado que haya rechazo al proyecto y a las decisiones de las autoridades. De parte de las mismas autoridades, tampoco ha habido un acercamiento con fines informativos y el proyecto se ha desarrollado más como una imposición, que una necesidad real de los habitantes.

Osvaldo García Ledesma

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