Zona sur: la otra cara de Guanajuato

Considerada como la única alternativa para el desarrollo y crecimiento urbano de la ciudad, la zona sur no se caracteriza por contar con inmuebles, sitios y monumentos históricos, tampoco cuenta con atractivos turísticos, mucho menos con espacios para la difusión del arte y la cultura.

Ahí, actualmente viven unas 55 mil personas distribuidas en cerca de 40 colonias, donde miles de jóvenes y menores de edad han sido olvidados por las autoridades y condenados a pasar la mejor época de su vida, en medio de crecientes problemas sociales.

Aquí no hay museos, no hay edificios Patrimonio Cultural de la Humanidad y eso que este nombramiento que ocurrió en 1998 abarca “La Ciudad Guanajuato y sus minas adyacentes”

Tampoco hay grupos de turistas paseando por las vialidades, con lo que detonan la economía de la ciudad y los recorridos que ofrecen las empresas especializadas no recorren al menos una calle o vialidad.

No existen las calles de pórfido rojo o monumentos hechos a base de cantera, tampoco teatros o espacios dedicados al arte y la cultura, mucho menos alternativas para el sano esparcimiento de su mayor cantidad de habitantes: menores de edad y jóvenes de los 10 a los 22 años.

Sus miles de habitantes no han recibido en los últimos 20 años una sola presentación de los cientos con que cuenta en su programación el Festival Internacional Cervantino (FIC). Tampoco hay centros culturales, el único que existe en Villaseca ha sido literalmente abandonado.

Esta zona es el otro Guanajuato, el que no existe para las autoridades, ni para los organismos e instituciones que promueven el arte y la cultura. Este es otro Guanajuato, donde la presencia de la autoridad es nula y donde priva la anarquía y la inconciencia colectiva.

Hasta sus calles y vialidades son completamente distintas a las del centro, lo mismo que sus hogares, negocios y establecimientos, que muy poco ofrecen a sus habitantes para emplear su tiempo en actividades productivas.
Por estas vialidades, que son avenidas de grandes dimensiones y capacidad, a diario circulan miles de unidades de motor, especialmente las de tipo pesado.

En la zona sur de Guanajuato sus habitantes saben y entienden perfectamente bien que no existen para los ojos de las autoridades; tal vez por ello la mayor parte de quienes se ven involucrados en hechos considerados como delictivos son originarios de esta región.

Las decenas de colonias también carecen de espacios para la práctica del deporte, a lo más que se llega es a una cancha de usos múltiples en algunas de ellas, no en todas.

Y así, la gente se ha acostumbrado a vivir lejos del centro que llena de orgullo a miles de habitantes, pero que excluye a quienes han tenido por necesidad vivir en alguno de sus asentamientos humanos.

Las calles no ofrecen nada a nadie, especialmente a los menores de edad expuestos a la inseguridad y violencia que las ha transformado en lugares llenos de riesgo y peligro.

Sí bien, es considerada la zona comercial más importante de la ciudad, aquí el capitalismo irracional y salvaje ha sentado sus reales y lo que más importa es que la gente compre y consuma todo lo que se vende, que según autoridades municipales llega ya a 1 mil 500 hectáreas.

Este es el Guanajuato que las autoridades han olvidado, pues nunca es visto personal de obras públicas municipales, fiscalización, salud, educación, por sólo citar algunos.

Hay demarcaciones, como Lomas del Padre, donde sus primeros habitantes comenzaron a llegar hace unos 30 años y actualmente enfrentan los mismos problemas como falta de servicios públicos de calidad y la inseguridad jurídica de los predios en donde pasan sus días.