A pesar del abandono, el Cristo de las Galeras sigue firme protegiendo la tierra de Saltillo

A pesar del abandono, el Cristo de las Galeras sigue firme protegiendo la tierra de Saltillo

noviembre 5, 2018 Off By

Desde la cima del cerro, el Cristo de las Galeras pareciera estar velando por cada una de las almas que habitan Saltillo, sin embargo la falta de interés por parte de las autoridades ha llevado a que por muchos años esta figura quede en completo abandono, lo cual incluso ha derivado en que grupos delictivos reclamen la zona por la falta de vigilancia y lo retirado de su ubicación.
A pesar de esto, no cabe duda de que el cerro de las Galeras es un punto muy importante tanto para los feligreses de la localidad como para los que buscan hacer turismo religioso. Dicho cerro fue tomando relevancia cuando a inicios de la década de los 90, una familia de comerciantes oriundos de Saltillo, decidiera pintar la imagen de la Virgen de Guadalupe en una piedra que se encuentra cerca de la cima.
Fue Reyes Saucedo quien tuvo la idea de plasmar la imagen de la virgen en una de las múltiples ocasiones que escaló el cerro para contemplar la vista y meditar. En uno de esos viajes se dio cuenta que una piedra asemejaba la imagen de la guadalupana y decidió que sería buena idea pintarla en ese lugar. Con el apoyo de los vecinos se hizo de botes de pintura y junto a su familia llevaron a cabo dicha empresa que más tarde llevaría a que este cerro fuera llamado el Tepeyac de Saltillo.
Esta expresión de fe por parte de la familia Saucedo García terminó llamando la atención de los creyentes que acudían a visitar la imagen, quienes fueron aumentando en número conforme pasaban los meses, por lo que se buscó que el lugar fuera bendecido lo cual no vino fácil. Algunos párrocos de las iglesias locales se negaron, pero la familia Saucedo fue insistente y llevó el caso ante el Santuario de Guadalupe, donde se les otorgó el permiso y ordenó al padre Antonio Elizondo, entonces párroco de la iglesia Cristo Rey, a que llevara a cabo aquel acto sagrado.
No pasó mucho tiempo desde que la imagen fuera plasmada, para que los colonos junto con el padre Toño, realizaran una fiesta en honor a la virgen de las galeras. Fue ahí, donde el párroco se dio cuenta de que la gente se veía atraída a este cerro por el significado que ellos mismos le habían otorgado, por lo que decidió construir en la cima de este un proyecto que había planeado realizar en su tierra natal, pero que al ver la respuesta de los feligreses, decidió llevar a cabo en este sitio: El Cristo de las Galeras.
Dicha obra no se llevaría a cabo hasta el año 2004, cuando los mismos vecinos, quienes apoyados por las parroquias locales de la Iglesia Católica y las autoridades municipales, lograron materializar este sueño erigiendo la efigie de 15 metros de alto y 5.5 toneladas de peso. Al mismo tiempo, se construyó un espacio para llevar a cabo eventos, así como unos baños para la comodidad de los asistentes.
Al inicio, se llevaban a cabo misas en la base del Cristo, pero el número de gente que asistía a ellas comenzó a bajar, esto debido a que no había un camino para acceder fácilmente a este lugar, lo cual a su vez, llevó a que aumentara el nivel de inseguridad en la zona. Por lo que, con el paso de los años este sitio de relevancia religiosa fue decayendo. Por si fuera poco, este proyecto recibió otro golpe duro cuando su principal impulsor, el padre Toño, fue diagnosticado con Alzhéimer, momento en el que las autoridades perdieron interés en este sitio.
El lugar que alguna vez había sido el punto religioso más importante de toda la ciudad, poco a poco se fue haciendo más famoso por los delitos que se cometían en sus inmediaciones.
Por muchos años, las autoridades han intentado rescatar este punto, pero la apatía de los gobiernos se ha dejado ver en el deterioro crónico que sufre la estatua. Aunado a esto, el Cristo ha perdido a sus dos más grandes aliados, pues ya han pasado algunos años desde el fallecimiento del padre Toño, así como del patriarca de la familia Saucedo García. A pesar de esto, el Cristo se imponte vigilante ante Saltillo. Mudo testigo de la fe.

Por Ignacio Guillén Torres