Las presas que abastecen de agua a Guanajuato

Las presas que abastecen de agua a Guanajuato

noviembre 22, 2018 Off By

En una ciudad como la nuestra en donde se depende por completo de la captación de agua de lluvia para atender las diversas necesidades y usos de la población, las formas de almacenarlas siempre han representado la subsistencia de sus miles de habitantes y turistas.

La historia nos ha dado a conocer que a lo largo varias décadas de siglos anteriores, los guanajuatenses han padecido por el vital líquido; ya sea por la abundancia en temporadas de lluvias o bien por las sequías que suelen afectar estas regiones del país.

Por eso su forma de aprovecharla ha sido fundamental desde 1750 cuando la población comenzó a crecer y con ello sus necesidades, además de la forma de aprovecharla, pues cientos o tal vez miles de metros cúbicos corren sin control alguno, ni uso, ni aprovechamiento.

Por eso, cuando transcurría el año de 1749 se dio forma al primer gran proyecto para dotar de agua potable a Guanajuato, con la construcción de la Presa de la Olla, la cual atendió las necesidades de la población en ese momento, al garantizar la extracción de al menos 3 mil cargas de agua a día, que eran acarreadas y llevadas a los hogares por los “aguadores”. Su costo fue de 24 mil pesos

Sin embargo, con el paso de los años la población creció y las necesidades también por lo que su volumen de captación resultó insuficiente y se tuvo que recurrir a otros proyectos para dotar del servicio a los habitantes de la Cañada.

Así, en 1791, autoridades municipales ordenaron el inicio de la construcción de la Presa de Pozuelos, ubicada en una cañada aledaña a la zona centro, mejor conocida como Cañada de Ponce.

Con un costo de 14 mil 500 pesos fue el soporte para abastecer a los habitantes de Guanajuato por algunas décadas más, pues el crecimiento de la población mantuvo su ritmo y una mayor demanda y disposición del líquido.

Ambas presas, al paso de los años resultaron completamente insuficientes para brindar el servicio que los miles de residentes de la Capital del Estado requerían.

Por ello, en 1888, autoridades de  los tres niveles de gobierno encargaron al destacado ingeniero, Ponciano Aguilar el diseño de un proyecto para una nueva presa y contar con la cantidad necesaria y disponible.

Esta presa, mejor conocida actualmente como la Esperanza, ubicada en la parte alta de Valenciana, inicialmente se le conoció como Manuel González, entonces presidente de México, está situada sobre el río del mismo nombre.

Con una capacidad de almacenamiento de  1 millón 673 mil 490 metros cúbicos y una cortina de 34 metros de altura fue inaugurada en 1894, con lo que se atendió una vez la demanda de la gente.

Debido a su ubicación, en las cercanías de la zona serrana de Santa Rosa, presenta un azolve anual estimado en 100 mil metros cúbicos, además de que en su momento se le sometió a pruebas, pues el agua ahí almacenada presenta un tono rojizo y se determinó un alto contenido de óxidos ferrosos, derivado de las arcillas de suelos de la región.

Para el año de 1951, con una población en ascenso y demanda aún más alta se iniciaron los estudios para construir una nueva presa, en una zona no muy lejana a la Esperanza para contar con un sistema de abasto más amplio y seguro, pues la dotación seguía siendo insuficiente.

Fue así que en septiembre de 1954 se inauguró la Presa de la Soledad, localizada sobre el río de Santa Ana, la cual cuenta con una cortina de 42 metros de altura y una capacidad de 2.4 millones de metros cúbicos.

Ambas presas, por su tamaño e importancia también debieron de contar con plantas de potabilización, pues por los niveles de óxidos ferrosos en su interior, su consumo directo generaba riesgos a la salud de la población.

A fin de mejorar aún más las alternativas de abasto y dotación de una población cada vez en mayor crecimiento es que en 1979 se decide hacer uso de la Presa de Mata, embalse propiedad de la empresa Mina las Torres, asentado sobre el cauce del río Pastita.

Su capacidad de almacenamiento es de 1 millón 950 mil metros cúbicos y cuenta con una cortina de 48 metros de altura, hecha a base de rocas extraídas de la misma zona de su construcción.

Con esta presa se logra contar con tres opciones distintas para abastecer a una población de 55 mil personas, radicadas en la zona centro de la ciudad, aunque para e año de 1983 se recuerda la más grave sequía que la ciudad ha padecido en la historia reciente.

Fuente: Historia de Titanes. Editado por el Simapag en julio de 2015.

Osvaldo García Ledesma