Ayuda doña Ignacia Romero a sanjuaneros que pasan por Guanajuato

Desde hace 35 años, entre los miles de peregrinos que camino a visitar a la Virgen de San Juan de los Lagos descansan en los terrenos de la ex estación del ferrocarril, una figura femenina destaca por su presencia y su generosidad para apoyar a quienes arropados en su fe recorren miles de kilómetros para cumplir su manda o promesa.

Ella es Ignacia Romero Morales, mejor conocida como “Doña Nacha”, una mujer de 67 años de edad y madre de familia, quien, junto con sus hijas e hijos, además de sus nietos cumplen esta noble y desinteresada labor, como dice ella misma:” Sólo por ayudar”.

Radicada desde hace algunas décadas en el barrio del Nejayote, donde junto con su esposo (QEPD) procreó una familia de siete hijos, esta mujer se ha convertido en una imagen viva para los peregrinos, quienes la llevan en su mente y saben que la encontrarán a su paso por Guanajuato.

A lo largo de los años también ha recibido el apoyo y respaldo de sus familiares, amigos y vecinos, quienes la ayudan para comprar los productos y artículos necesarios para la elaboración de los alimentos y bebidas que con gusto y humildad obsequia a los viajeros del camino.

Esta inigualable labor requiere de tiempo y esfuerzo, como ella misma explicó, pues hay que preparar los alimentos, luego trasladarlos hasta el sitio en donde esperan los peregrinos, lo que en promedio requiere de unas 12 horas de trabajo.

A los viajeros les ofrece guisados como chicharrón y bistec en salsa roja, además de fríjoles fritos, arroz, acompañados de un vaso de agua o algún refresco y que son del agrado de quienes los reciben y agradecen de manera sincera.

Lo que ella y su esposo iniciaron de manera voluntaria, a la vuelta de los años se ha vuelto una costumbre familiar que primero apoyaron sus hijos e hijas y ahora sus nietos y nietas, que la acompañan y con gusto participan de estas labores.

Su trabajo es una muestra de humildad y solidaridad, pues los alimentos podrán ser austeros y humildes, pero llenan los estómagos y el corazón de miles de personas que con sonrisas y palabras de gratitud muestran su reconocimiento hacia “Doña Nacha”.

La mesa y los utensilios que utiliza para esta invaluable actividad, se colocan en cualquier espacio de la explanada que abarca el estacionamiento de esta zona de la ciudad y luego de ello la gente comienza a llegar y obtener una buena comida para reponer fuerzas y seguir el camino.

Los peregrinos que reciben este respaldo de Ignacia Romero y sus hijos, son los que vienen de ciudades situadas en la porción noreste de Guanajuato, como Dolores Hidalgo, San Luis de la Paz, San José Iturbide, San Diego de la Unión, Doctor Mora, Tierra Blanca, entre otros.

“Yo tengo ya trece años visitando a la virgencita de San Juan y da mucho gusto que gentes como ella te apoyen, te den un taquito. A todos nos cala el hambre y que te encuentres a alguien así es muy bueno”, dijo Bernardino Zarazúa, un peregrino de Doctor Mora.

En las miradas de todos y cada uno de ellos y en propia de “Doña Nacha” hay una chispa de alegría por dar y recibir, sobre todo porque se trata de una ayuda totalmente desinteresada y que busca sólo respaldar a quien lo necesita.

Además de cumplir con esta humilde y satisfactoria tarea, Ignacia Romero Morales también se suma al contingente de peregrinos con destino a San Juan de los Lagos y de madrugada cada 25 de enero inicia la caminata con destino hasta ese centro religioso, situado en la zona conocida como Los Altos de Jalisco.

El trayecto no es nada fácil, cuando desde Guanajuato hay que recorrer las distancias que hay entre esta ciudad y Silao, León, Lagos de Moreno y finalmente, San Juan de los Lagos.

“Mientras pueda ayudar voy a seguir, no me cuesta nada y lo hago por ayudarlos, Yo también se lo que es una peregrinación”, afirmó.

Osvaldo García Ledesma

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