Esclavitud y colonialismo detrás de los cafetales

El aromático café que ahora bebemos es el resultado inicial de un largo proceso histórico de la lucha entre dos grandes religiones monoteístas: cristianismo e islamismo. Su desarrollo, empero, se dio en el contexto del debate por modelos políticos y también se inserta en el Modo de Producción Capitalista, alimentado en sus orígenes por una de las más infames prácticas humanas: el esclavismo.

Café y colonialismo

El café es originario de África tropical, pero, en la actualidad, Brasil es el mayor productor del grano en el mundo. Le siguen Vietnam y Colombia. La esclavitud de africanos llegó a América y las naciones asiáticas se reconstruyen históricamente tras una etapa colonialista y esclavista.
El café se comercializaba a través de Oriente, Asia y Europa antes de que los colonizadores europeos lo llevaran a las Américas. El éxito del cultivo en esta región dependía del comercio de esclavos. Por esta razón, es imposible hablar de la historia del café sin reconocer el racismo y el papel del colonialismo.
Mark Pendergrast, autor de Uncommon Ground: The history of coffee and how it transformed our world (Motivos poco comunes: la historia del café y cómo transformó nuestro mundo, indica que las potencias coloniales de Europa empezaron a darse cuenta, a finales del siglo XVIII, de la rentabilidad del café. Tanto en las metrópolis como en sus colonias, la demanda de café era muy grande y para hacerla más rentable recurrieron a llevar a los cultivos a esclavos africanos, especialmente al Caribe.
Barbados y Jamaica estuvieron entre las primeras colonias británicas y los comerciantes de esclavos proveían a los asentamientos de mano de obra humana desde África para trabajar en las plantaciones de azúcar y café.

Café y esclavos, las grandes mercancías

Francia, vía Santo Domingo y Haití, abastecía de café al mercado internacional en 1788. Lo hacía con trabajo esclavo. El investigador describe las condiciones de explotación de los cautivos y eran de una atroz violencia y discriminación.
El intento fallido de Napoleón de recuperar Haití a principios del siglo XIX provocó una disminución de la producción de café. Esto motivó a los neerlandeses a llenar este vacío con café producido en sus colonias en Java, Indonesia, donde si bien no hubo esclavos africanos, existió una sobre explotación de nativos.
La herencia de ese pasado son las comunidades de descendientes de esos esclavos, ahora mestizos y mulatos, relacionados con el mestizaje indioeuropeo. Música, trabajo y café que hace al continente americano el mayor proveedor de café para el mundo; un grano negro, como la piel de quienes lo empezaron a cultivar.
El siglo XX llegaría con un mundo casi absolutamente emancipado, sin esclavismo formal, con un grano que pasaría de ser una bebida tradicional a una industria con imagen y mercadotecnia. Es tema de otra entrega.

Por Federico Velio Ortega Delgado

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