Sólo se benefician algunos de la riqueza minera que ha ofrecido el mineral del Cubo

Pese a la boyante riqueza minera que lo ha caracterizado, pocos han sido los beneficios que el mineral del Cubo ha recibido, en contraparte, se ha visto afectada por la actividad minera, que a la fecha realiza en este lugar la empresa minera canadiense Endeavour Silver. Así lo denuncian, y a la vez lamentan vecinos del lugar, tras recordar que a mediados del siglo pasado en este pintoresco pueblo minero llegaron a vivir más de mil personas, pero con el paso de los años y debido a las recurrentes crisis que vive la industria minera, dicho número se redujo a la mitad.

Comentaron que todo hace suponer que la explotación minera ha tenido un importante despegue, ya que además de la vieja mina de San Felipe, se abrieron otras nuevas: las conocidas como La Rampa de Santa Cecilia, Los Silvestres y Nivel 60.

Pero contrario a lo que se pudiera pensar, agregaron nuestros entrevistados, quienes pidieron que mantuvieran en el anonimato su identidad para evitarse problemas, la riqueza que se extrae del subsuelo no se ha visto reflejado en la generación de empleos en favor de los lugareños.

A su decir, pocas son las personas que laboran en las minas señaladas, pues la empresa propietaria prefiere echar mano de trabajadores ajenos al lugar, e incluso de otros puntos del país.

A su decir, lo que sí se ha generado son problemas de contaminación e incluso de libre tránsito, pues varios de los terrenos aledaños al pueblo han sido cercados, precisaron que desde hace ya varios años no se puede pasar al lugar donde se ubica el viejo mineral de Villalpando, sitio que se encuentra abandonado, y como única prueba que alguna vez estuvo habitado, queda una antigua iglesia que data de la colonia.

Recordaron que la fiesta de Villalpando se realiza en los primeros días del año, y para poder asistir a la misma, las personas deben contar con el permiso de los dueños de la minera canadiense señalada, lo que los lugareños lo sienten como una agresión a sus tradiciones.

Pero lo más grave, apuntaron, es la contaminación que genera la explotación minera, pues ello ha provocado que las presas de jales en las que se vierte el material que se genera por la separación de los metales, estén creciendo constantemente, las que por cierto, se ubican en la parte alta del poblado que se levantó en el fondo de una cañada.

El material de desperdicio de la actividad minera, conocido como jale es un polvo muy fino que se levanta con el viento y cae sobre el poblado, contaminando los veneros y pozos, además de que se mete por los resquicios a las viviendas, detallaron.

Se pensó reubicar algunas casas

Incluso, recuerdan que debido a los problemas que la actividad minera causa, fechas atrás se pensó reubicar  las viviendas en la parte alta de la cañada, en donde se ubica dicho mineral, a lo que los lugareños junto con el sacerdote encargado del templo en honor a San Nicolás Tolentino, que por cierto es inmueble catalogado por el INAH, se opusieron.

Señalaron que mientras retoma su segundo aire la explotación minera  en El Cubo, pocos son los habitantes del lugar que se benefician con la temporada de vacas  gordas,

Ya no es como antaño; cuando se descubría un “clavo” como se le conoce a una parte de una nueva beta de mineral que se encuentra, los beneficios eran para todos y no sólo para unos cuantos, como a la fecha sucede, aseguraron.

Antonio Abúndiz Ramírez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *