Don Rafa; voceador incansable originario de Gunajuato capital

En mis andares por calles y callejones de Guanajuato siempre hay quien me privilegie con su saludo, lo valoro y es motivante para iniciar con entusiasmo el día, todos son verdaderamente importantes, pero hoy un saludo especial, el de don Rafa, un personaje al que admiro y respeto; todos los días baja por el rumbo del callejón del Terremoto, ayudado por su bastón sigue por Positos y toma la Cuesta de Mendizábal, despacio con mucha precaución y cuidado cruza la avenida Juárez, a la altura del mercado Hidalgo, y finalmente llega a la plaza de Gavira, se detiene un momento acomoda las noticias del día y se sienta para comenzar a trabajar ¡a sus años!; él es un voceador y vende los periódicos de la jornada para que los parroquianos nos enteremos de los acontecimientos que han ocurrido en las últimas horas.

Don Rafa es un hombre muy reservado, sencillo, amable y serio; en el 2009 hice una nota sobre él, en ese tiempo, al acercarme para pedirle permiso de tomarle una foto me dijo que no “porque me robas el espíritu”, señaló, pero aún así lo hice porque su imagen es un ejemplo para todos nosotros, y quiero que quede históricamente registrada, además creo que en realidad el espíritu me lo robó él, prueba de ello es que nuevamente lo considero en el compartir anecdótico de importantes vivencias guanajuatenses; su vestuario, su ropa de trabajo, es un peto de mezclilla que lo hace lucir de manera digna, su cabeza plena de canas de plata que lo coronan y protege con una gorra blanca; su rostro moreno con líneas de expresión que marcan el paso del tiempo y en las cuales se pueden “leer” los momentos felices y tristes de su trayectoria por la vida; ahí quedan marcadas las batallas libradas para salir adelante en los retos que el destino nos impone en cada momento pues la verdad es que la existencia provoca el esfuerzo de salir adelante cada día, y al final la recompensa será la satisfacción de ver cumplidos los deseos propios y en especial de la gente que nos rodea, la familia, nuestros amigos y de todos aquellos a quien se nos dé la oportunidad de servirles y apoyarles de alguna manera.

Don Rafa, personaje admirable e íntegro, de una impactante presencia en Guanajuato es un señorón en valores, principios y fortaleza, con su paso lento recorre su camino para ofrecernos su trabajo valioso y con ello darnos su mano y saludarnos como si siempre nos conociéramos, y es que los guanajuatenses somos una gran familia, estamos al tanto de los diarios acontecimientos, somos amables y reconocemos a la gente de bien que transita la ciudad.

La vida de don Rafa está llena de aventuras, experiencias, cambios y quizá desaciertos, me parece que presenciar el movimiento pausado de don Rafa está premeditado para hacer una reflexión en nuestro camino e interpretar la manera de intentar llegar a la altura de tan significativo ser humano, él tiene la virtud de vivir pleno y dichoso; nos muestra la enseñanza de saber venerar a nuestros abuelos, admirar su magnanimidad valorar su integridad y aprender de su sapiencia.

Los que conocemos a don Rafa sabemos que es una figura respetada por los viandantes, y podemos expresar que somos afortunados; evidentemente no es un ser único, pero en ello estriba su perfección, su figura es un indicador que forja con su ejemplo nuestro futuro y nos ofrece la posibilidad de delinearlo para fortalecer la guardia y nunca abandonarse.

Mañana, don Rafa continuará significando ser parte de la construcción de la sociedad guanajuatense, muy activo con su rutina; ¿la clave?, vivir con gran entusiasmo, con honestidad, ser feliz, disfrutar a las personas que le congratulan y lo más importante, sentirse útil, así continuará viviendo intensamente y a nosotros nos concederá su entusiasmo y energía para ser mejores cada día.

Octavio Hernández Díaz

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