El barrio de Púquero en los orígenes de Guanajuato

Allá por el siglo XVI, en los orígenes de Guanajuato fueron levantados cuatro fortines para proteger a la población de las terribles incursiones de los feroces chichimecas que defendían su territorio ante la llegada de los españoles, que arribaron tras haber descubierto en el subsuelo a lo largo y ancho de toda la región, ricas vetas de diversos metales y minerales como el oro y la plata.

De estos cuatro fortines se encontraba uno en Marfil, el otro en Tepetapa, el tercero en el rumbo del Cerro del Cuarto y el último en la comunidad de Santa Ana.

El fortín del Cerro del Cuarto era el único en la zona ya que toda esa zona estaba despoblada.
De allá se derivó gran parte de lo que es ahora la ciudad de Guanajuato, pues por las cañadas convertidas en camino que conducían a la Plaza Mayor (llamada ahora Plaza de la Paz), bajaban igualmente las corrientes de ríos que se convertían en impetuosas en temporadas de lluvias.

Por ahí caminaban cientos de mineros que laboraban en las minas de San Juan de Rayas, Mellado, San Antonio de Rayas, en los tiros de La Garrapata, Promontorio, La Aparecida, Nuestro Señor de la Paz, La Argentina, Curtz, entre otras que se encontraban por aquella zona, y muchos de esos hombres rudos comenzaron a construir sus casas en el camino.

Para trasladarse al centro de la entonces villa desde sus respectivos lugares de trabajo utilizaban esta cañada que era conocida como Púquio, cuyo nombre significa “salto de tigre” en la lengua otomí; luego el nombre se transformó en Púcaro, con el paso del tiempo quedó como ahora se conoce este barrio: Púquero (todos estos nombres con el mismo significado).

Las propiedades inicialmente en la cañada de Púquero se iban dando de acuerdo a la gente que se asentaba en los alrededores sin necesidad de permisos o compra del predio. Con el transcurrir de los años y para regular esos asentamientos se fueron asignando oficialmente a los primeros pobladores, que luego los daban en herencia o bien los vendían.

Para llegar desde el centro de la ciudad a las minas, los trabajadores ascendían por las cañadas del barrio de Púquero hasta el Cerro del Cuarto, después bajaban hasta el río de Durán –conocido también como río de Jolula–, para finalmente subir hasta la región de Rayas y Mellado donde estaban los tiros mineros que ocupaban entonces mucha mano de obra.

De lo que ahora es el antiguo Camino a Rayas bajaban serpenteando varios callejones denominados con el mismo nombre original, al que solamente y conforme se llenaban de casitas por los mismos mineros se les iba agregando algo así como “privada de Púquero” o “segunda de Púquero”, donde todos por igual conducían de la Calzada de Guadalupe hasta la cima del Cerro del Cuarto.

Dentro de este barrio también se encuentra una privada llamada “Las Diligencias”, y aunque no hay muchos datos sobre este territorio, muchas personas afirman que por ahí se podía llegar al Cerro del Cuarto, exactamente al lugar conocido como La Rosita, hasta que alguien construyó y cerró ese antiguo acceso y obligó desde entonces a los vecinos a utilizar únicamente el antiguo Camino a Rayas.

Lo que hoy es la Calzada de Guadalupe también fue una gran cañada, a mitad de la cual, en lo que ahora es el callejón del Laurel, hubo una ermita donde oraban los mineros cuando se dirigían a sus labores o bien cuando regresaban de sus centros de trabajo, y por ahí descendían desde el Cerro del Cuarto directamente y sin escalas a lo que hoy es la Plaza de la Compañía.

Las necesidades habitacionales y el crecimiento urbano hicieron que también se fuera poblando esta cañada hasta erigirse como Calzada de Guadalupe, que a la fecha es una vía vehicular desde el centro de la ciudad (específicamente desde el edificio central la Universidad de Guanajuato esquina con el Museo del Pueblo de Guanajuato) hasta la Carretera Panorámica.

Es así que puede concluirse que la zona del Barrio de Púquero y sus callejones fue de los primeros asentamientos humanos de Guanajuato allá por los años de 1554, que sirvió originalmente como ruta desde el centro histórico hasta la región de Mellado y Rayas, y dio pie para la creación del populoso sector del Cerro del Cuarto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *