El escritor Juan Valle fue arrastrado y humillado por las calles de Guanajuato

Me es altamente gratificante tomar la pluma y el papel en esta ocasión y escribir en torno a un hombre extraordinariamente singular que, desde la temprana edad de cinco años, perdió el don más preciado con el que cuenta el ser humano: la vista; y en plena adolescencia quedó en la orfandad, sin más amparo que el de sus hermanos, principalmente el que le brindó Ignacio y me estoy refiriendo a don Juan Valle, quien orgullosamente nació en esta capital en la calle que lleva su nombre en el año de 1839, hace 180 años.

De verdaderamente trágica biografía, Juan Valle, sin importarle su limitación física, a los 22 años de edad fue considerado como uno de los mejores escritores de poesía de aquella época, al grado de que su obra fue publicada en los diarios más importantes de México, destacándose El Siglo XIX donde su redactor, Francisco Zarco, impulsó el trabajo literario del cuevanense que por muchos años vivió en la finca que actualmente lleva el número ocho, donde luce una placa con esta descripción:  … En esta casa nació el 4 de junio de 1838 el magnífico poeta Juan Valle…

Indudablemente, el irrestricto apoyo que recibió el poeta guanajuatense por parte de su hermano Ignacio fue fundamental, ya que desde temprana edad escuchó de sus labios las primeras lecturas que habrían de moldear el espíritu de tan egregio personaje. Pues bien, su hermano, tuvo a su cargo la educación literaria de don Juan Valle, leyéndole las principales obras de los clásicos griegos y latinos así como también de los hombres ilustres del siglo de oro de la literatura castellana y es así que nuestro distinguido poeta, a la corta edad de 16 años comienza su fructífera producción literaria, componiendo mentalmente y dictando sus poemas, algo extraordinario y digno de resaltar.

Su obra nos revela una profunda tristeza que emana de un corazón débil y afligido luego de verse sumergido en la más completa obscuridad y también por la lamentable pérdida de sus señores padres, dejándolo solo en un mundo incierto, inclusive una de sus obras que impactó profundamente lleva por título El ciego era poeta vaticinando que había nacido un escritor sin paralelo alguno, un poeta en toda la extensión de la palabra y que más tarde se le conociera como el Tirteo de la libertad, asociándolo al poeta de la antigua Grecia, por dos razones, por su ceguera y porque cantó la liberación del pueblo mexicano.

De igual manera, nuestro personaje cuenta con otra importante obra que tituló El valle de mi infancia donde el lector podrá encontrar nuevas formas estéticas que marcarían un antes y un después en la lírica latinoamericana. Es evidente, pues, que Juan Valle poseía un potencial enorme para construir sus poesías, además tenía una enorme disposición por la música y las ciencias abstractas.

Juan Valle, quien vivió escasamente 26 años, fue un verdadero defensor de la libertad de su país, simpatizando con el partido liberal en la guerra civil y por este motivo el partido opositor lo humilló e incluso lo llevaron a rastras por las calles de esta ciudad para después encarcelarlo con verdaderos criminales y en este penoso paréntesis de su vida el poeta escribió El himno a la cárcel considerada una de sus obras con mayor éxito. No solamente fue puesto en prisión, sino que además, Juan Valle sufrió un intento de linchamiento y finalmente llegó el destierro de la tierra que lo vio nacer, recorriendo distintas entidades federativas, llegando a establecerse en Guadalajara donde lamentablemente la muerte le arrebató la flor de su corta vida en el año de 1864 cuando tan solo contaba con 26 años de edad.

En efecto, estimado lector, como lo señalé al principio de la nota, el poeta guanajuatense llevó una vida complicada, llena de vicisitudes, pero al mismo tiempo el destino formó a una de las plumas más importantes y notables dentro de la poesía mexicana. Su memoria fue admirable, sorprendente podría afirmar, sus poesías las dictaba cuando concluía, sin olvidar un verso, ni una palabra, en suma, su inteligencia fue mayúscula, se desarrolló en alto grado y lo convirtió en uno de los poetas más admirados de América.

Su fecundidad fue increíble, y como ejemplo bien podría citar lo siguiente: en el año de 1862 el poeta publicó un libro formado por más de 700 páginas donde nos muestra tan sólo una parte de sus poesías, mismo que fue elogiado por el mundo de las letras. En ese mismo año se representa en Guanajuato su drama Misterios sociales publicándose días después.

Debo referir que su excelsa obra ha sido analizada por los más connotados historiadores de nuestra literatura, empezando por el elogiado poeta de la corte de Maximiliano don José Zorrilla en su obra Flor de los recuerdos, también estudiaron el legado de Juan Valle, los connotados escritores: Francisco Pimentel, Carlos González Peña, Manuel Sánchez Mármol, Luis G. Urbina y Julio Jiménez Rueda. Su biografía ha sido escrita por Francisco Sosa, Lucio Marmolejo, Fulgencio Vargas y Agustín Lanuza.

Termino diciendo que en el mes de marzo de 1937 el maestro e historiador don Manuel Sánchez Valle, le solicitó al señor Mauro Visoso, presidente de la junta de administración civil de nuestra bella ciudad capital, que la calle que se localiza entre la cerrada de Juárez y la de Positos lleve el nombre de tan prestigiado escritor a quien se le identificó como El poeta cívico de la revolución reformista y afortunadamente la ciudad que lo vio nacer con beneplácito, le tributó el homenaje de imponer su nombre a esta calle debido a sus altos merecimientos. Esta histórica casa que hoy en día luce esplendorosa en dos niveles, hace casi 200 años, llegó a formar ángulo con el Mesón de la Purísima y con el proyecto que se presentó dos siglos atrás, se demolió este inmueble para unir la nueva calle, hoy Juan Valle, con las ya existentes de Puente Nuevo, hoy Avenida Juárez, con Positos.

Francisco González García

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