El Ritual Romano de 1614 nos revela la existencia del demonio

El Ritual Romano de 1614 nos revela la existencia del demonio

noviembre 16, 2018 Off By

En estas fechas de profunda meditación, recogimiento y amplio respeto, recordamos con profundo cariño a todos nuestros seres queridos que tristemente han emprendido el camino que no tiene retorno y que algún día no muy lejano, de igual manera, lo estaremos recorriendo para reunirnos con ellos, por esta razón, en esta oportunidad hablaré de las creaturas diabólicas las cuales opuestas a Dios y a su divina obra intentan asociar al hombre a su propia rebeldía contra el ser supremo.
Precisamente en el Ritual Romano del año de 1614 dedicado a la práctica de exorcismos, se nos advierte que Satanás, serpiente primordial, es quien seduce a todo el mundo y hace la guerra a las personas que guardan los mandatos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús, asimismo, en este antiguo impreso se le identifica como el enemigo número uno de los hombres, con sus insidias causa evidentemente la desobediencia a Dios.
Este ser perverso, remarca el libro, es conocido también como el tentador y padre de la mentira, obrando de manera astuta y falsa como se muestra en la seducción de nuestros primeros padres. Tanto el demonio como los demás espíritus malignos, realizan su nefasta acción alejando a los hombres del camino de la salvación sirviéndose del engaño, la mentira y la confusión. En mayor grado de maldad el ser maligno logra posesionarse del cuerpo de una persona obligándolo a respetar sus instrucciones y manera de actuar, arrastrándolo por consiguiente hacia sus propias tinieblas.
Afortunadamente a este ser infernal que desconoce la luz verdadera puesto que rechaza a Cristo, se le puede combatir mediante una ceremonia de exorcismo que bien puede practicar los obispos y los presbíteros que han recibido el oficio de realizar este tipo de eventos o que han sido convenientemente autorizados para este fin. Tristemente un gran número de personas rechazan la práctica de expulsión del demonio por no dar crédito a su efectividad, pero debemos tener bien presente que el mismo Jesús lo llevó a cabo imponiendo su divina voluntad y curando a todos los oprimidos por el diablo, sostenido principalmente por la oración de la iglesia, evitando así las maldades del enemigo y de toda perturbación.
Incluso, el Ritual Romano, robustece esta tesis enfatizando que no debemos de olvidar que es en los sacramentos y en particular en la celebración frecuente de la penitencia, donde los fieles reciben con mayor eficacia la gracia santificadora y curativa que requieren para vivir en plena libertad, sin embargo, de ninguna manera estamos a salvo de ese feroz león rugiente que acecha todos los días y a todas horas en busca de quien devorar.
Ahora bien, amable lector, creo que es momento de hablar sobre la celebración del rito de un exorcismo y por supuesto siempre apoyándome en lo que refiere el famoso Ritual Romano destacando que el sacerdote responsable de la expulsión del maligno, pronunciará una oración que realmente pocos conocemos y por lo tanto en seguida les compartiré una parte de la plegaria: “… Dios santo que al realizar tus milagros ordenaste huir de los demonios. Dios fuerte por cuyo poder Satanás derrotado cayó del cielo como un rayo, ruego humildemente con temor a tu santo nombre, para que fortalecido con tú poder pueda arremeter con seguridad contra el espíritu maligno que atormenta a esta criatura tuya. Tú que vendrás a juzgar al mundo por el fuego purificador y en él a los vivos y a los muertos, amén….”
En otra parte de la oración el sacerdote pronuncia lo siguiente: “…. hágase tu voluntad, Señor, sobre nosotros del modo como todos operan de ti. Envía tu espíritu y las cosas serán creadas y renovarás la faz de la tierra. Salva a tu ciervo que espera en ti, Dios mío. Sé para él, Señor, una torre de fortaleza frente al enemigo. Que el enemigo no se aproveche de él y que el hijo de la impiedad no añada más dolor. Envíale, Señor, tu auxilio y cuídalo desde tu morada…”
¿Impactante oración verdad?, acto seguido el ministro de Dios comenzará el rito con la aspersión del agua bendita que siendo memorial de la purificación recibida en el bautismo, defiende al fiel vejado contra las asechanzas del enemigo. Es menester señalar que el agua puede ser bendecida antes de la ceremonia o en el mismo instante de la expulsión del energúmeno y en algunas ocasiones se le agrega sal para tener mayor contundencia en el aniquilamiento del diablo, después, el clérigo pronuncia una serie de salmos implorando la protección de Dios para vencer al ser maligno.
Como tercer paso el sacerdote proclama el Evangelio y luego el exorcista impone sus manos sobre la cabeza del fiel atormentado recordando en todo momento al Espíritu Santo. Realizado lo anterior el padre con entereza muestra al poseído la cruz del Señor que es fuente de toda bendición y para terminar la ceremonia de exorcismo el representante de la iglesia, pronuncia la oración imperativa para que el demonio abandone el cuerpo de la persona que atormentó por espacio de varios días y posiblemente de algunas semanas, declarándose de esta manera la victoria de Cristo contra los demonios.
Con esto, deseo culminar mi participación reconociendo al mismo tiempo que a lo largo de la historia de nuestra salvación han surgido creaturas angelicales estando al servicio de Dios proporcionando una ayuda verdaderamente valiosa a la iglesia católica y otras denominadas creaturas caídas o diabólicas que buscan perturbar la paz de las personas de buen corazón, por este motivo el Ritual Romano, libro litúrgico, está, por tanto, al servicio de la obra de la salvación humana efectuada en el ministerio pascual de Jesucristo nuestro Señor.
Por todo lo anterior, amable lector, debemos considerar en todo momento el infinito poder de Jesucristo, sin duda alguna, nos introduce en el reino de los cielos, en la vida eterna de Dios, destruyendo todo cuanto se opone a esta vida divina y aniquila también el capricho del mundo, la soberbia y el egoísmo.