Está en Aguascalientes el museo dedicado a José Guadalupe Posada, creador de La Catrina

Está en Aguascalientes el museo dedicado a José Guadalupe Posada, creador de La Catrina

octubre 26, 2018 Off By

Uno de los aspectos más reconocidos en nuestra cultura es esa relación tan peculiar y personal que tiene el mexicano con el concepto de la muerte. Cada año, el país entero recuerda a los que ya no están entre nosotros y celebra ese frágil balance que existe entre la vida y la muerte, en una de las festividades más representativas de México: El día de muertos. Por ello es que no cuesta trabajo creer que una de las imágenes más emblemáticas de esta fecha es una calavera. La Catrina no solo es símbolo principal de esta fecha y la voluntad del mexicano de reírse de la muerte misma, también ha servido como conducto para la crítica social, puesto que la muerte es esa fuerza neutral que nos vuelve iguales a todos. Como su mismo creador lo dijo alguna vez: “la muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.
La Catrina como la conocemos nació en la mente de José Guadalupe Posada, célebre ilustrador conocido principalmente por su arte que escenificaba el folclor y costumbres cotidianas, así como sus dibujos de crítica social y política. Nacido en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852, fue aprendiz en un taller litográfico a la edad de tan solo 14 años. Más tarde se mudó a la Ciudad de México en 1888 donde se dedicó a ilustrar gacetas, libros y otras formas de literatura, así como cancioneros de corridos. El nombre de José Guadalupe Posada fue ganando reconocimiento gracias a sus ilustraciones de calaveras, las qué usaba como sátira política y social, burlándose de todo lo que era posible burlarse. Así mismo, vale la pena mencionar la gran influencia que tuvo en el arte de Diego Rivera, José Clemente Orozco entre otros.
Tanto el concepto como la apariencia de la Catrina están fuertemente ligados a la época de la Revolución, puesto que le tocó vivir la presidencia de Porfirio Díaz quien se mantuvo en el poder por más de 30 años, caracterizándose por un esfuerzo en lograr la modernización del país (a menudo, sin medir las consecuencias) y una obsesión con la estética europea.
La obra de Posada intentó reflejar los aspectos sociales que atravesaba el país durante ese periodo histórico, llevando historias a la población empobrecida e iletrada a través de sus ilustraciones, mismas que reprobaban el régimen de Díaz. La primera publicación de la Calavera Catrina fue en 1910 en una publicación de La Patria Ilustrada, justo cuando la revolución estaba ganando fuerza. Esta caricatura del esqueleto de una mujer sofisticada, que como prendas llevaba únicamente un sombrero francés, se convirtió en una sátira de la clase privilegiada, de cierta manera, un obituario. Sin embargo, el nombre original de esta figura era el de Calavera Garbancera que es un término usado por los indígenas para referirse a aquellos que dejaron de vender trigo para vender garbanzo intentando parecer europeos, renegando de esa forma de su propia cultura.
Puede que una de las representaciones más conocidas de La Catrina sea la del mural de Diego Rivera que lleva por nombre Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central donde aparece al lado de figuras notables de la nación. Inspirada en los primeros trabajos de Posada, la idea es que representar la importante presencia que tiene la muerte en la cultura de nuestro país. Merece la pena señalar que, mientras que el nombre original era el de Calavera Garbancera, fue Diego Rivera quien la rebautizó como Calavera Catrina.
Algunas de las ilustraciones de Posada se encuentran bajo resguardo en el Instituto Nacional de Bellas Artes, así como otros museos en el país. Pero el que más destaca entre todos ellos es el Museo José Guadalupe Posada, ubicado en la ciudad de Aguascalientes.
Este museo, cuyo inmueble data de principios de XIX y fungió alguna vez como casa cural del templo del Sr. Del Encino, ahora se ha convertido en una institución cultural que resguarda más de 5000 piezas, de las que en su mayoría se atribuyen a Posada, así como de su compañero de trabajo y mentor Manuel Manilla y algunos artistas nacionales y extranjeros como Rufino Tamayo, Mimo Paladino y José Fors. Dedicando una sala entera al trabajo de Posada a manera de exposición permanente, así como otra más para exposiciones temporales.

Por Ignacio Guillén Torres