Fuente de La Libertad estuvo algunos años frente al Palacio de Gobierno

El despojo y la reubicación

Patricia Pérez Walters ha publicado las más exhaustivas investigaciones biográficas sobre Jesús F. Contreras; en uno de sus trabajos menciona entre las obras de paradero desconocido a La Libertad. 1985. Estatua en bronce dorado, registrada en Guanajuato por el diario El Mundo del 23 de junio de 1895.

La obra está registrada en la Fundación Artística Mexicana y fue hecha en el periodo de mayor actividad del taller. Se trata de una estatua que muestra a la Libertad dispuesta sobre un pedestal rodeado por el vaso de una fuente cuyo pretil es de cantera y presenta una planta de forma maxilinea neobarroca.

Originalmente, el conjunto estuvo ubicado frente a la entrada del parque Florencio Antillón, donde hoy se levanta el moderno monumento a Sóstenes Rocha. La estatua representa a una mujer, que posiblemente fue copiada de una bella modelo al natural y se encuentra vestida con la túnica representativa de las matronas romanas y portando una capa levantada por el viento. El en el delgado brazo doblado a la altura de la cintura, porta una tablilla alusiva a la Constitución y a la Reforma. En el brazo derecho lleva una antorcha encendida con el fuego libertador. Aunque no está coronada se sostiene de pie sobre una media esfera, donde se capta un defecto estético, ya que la sandalia se deforma en la planta, siguiendo la superficie curva de la esfera.

El diseño del pedestal construido en cantera guanajuatense tiene ciertas cualidades de ligereza y cuenta con una ornamentación que combina molduras neoclásicas simplificadas con motivos de tendencia nacionalista de origen prehispánico. En cada uno de los cuatro lados del basamento se colocó una cabeza de coyote hecha en bronce, misma que hacen las veces de surtidores de agua; éstos se complementaron con cuatro cisnes que también lanzaban chorros de agua hacia el vaso de la fuente.

El despojo de este importante conjunto se inició cuando los cisnes fueron cambiados al jardín que está al pie de la cortina de la presa de San Renovato. Tiempo después desaparecieron y se rumoró que el presidente municipal, miembro de una vieja familia y originario de la ciudad, pero residente en el estado de Querétaro, los instaló en su jardín particular. Los cisnes son piezas excepcionales porque presentan una rara mezcla de formas clásicas y modernas, y con esta estilización son ejemplos del periodo de la transición de un estilo a otro. Posteriormente, el pedestal con la estatua y la fuente –ya sin los cisnes– fueron trasladados e instalados entre los fresnos del jardín Embajadoras, donde se conservan actualmente.

De todos los monumentos reseñados, éste es el que presenta más graves condiciones de deterioro, tanto natural, debido principalmente a las reacciones químicas que produce la humedad, como artificial causado por las agresiones vandálicas de los habitantes.
Son dignos de mencionarse los ropajes, en particular la capa que en la espalda de la Libertad ofrece un excelente trabajo, donde se aprecia que Jesús Contreras era un verdadero maestro en ese tipo de detalles.

Tomada del libro
Ecos y bronces de la paz porfiriana de Salvador Covarrubias Alcocer.

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