Vamos todos a la escuela, pero esta vez… diferente

Vamos todos a la escuela, las clases van a empezar… Un año escolar completamente diferente, si lo comparamos con los que nos tocó vivir cuando éramos escolapios, allá por los maravillosos años de los sesentas y setentas, un inicio de clases marcado con tintes políticos, de salud y hasta de riesgo, y es que no es para menos el recelo que guardan algunos padres respecto al Covid19 que queriendo o no, pone de nervios a más de uno, por el riesgo de que nuestros chiquitines pudiesen contraer un contagio, cosa que no es imposible, pero también es verdad que muchos de estos chiquitines los vemos en las calles, plazas y jardines de nuestra romántica ciudad y en ocasiones sin guardar ninguna de las recomendaciones de las autoridades como son: cubrebocas, sana distancia y el famoso “quédate en casa”.

Se dice que es voluntario dicho regreso a clases, pero qué tan voluntario es, cuando no se cuenta con los medios electrónicos suficientes y mucho menos al alcance de todos. En fin, vayamos a la escuela y si es tu decisión de enviar a tus escolapios a clases, protégelos con lo indispensable, por el bien de todos. Bueno, volviendo con la diferencia respecto al inicio de clases, los nervios de aquellos días se basaban en que ibas a un grado más adelante, en el que enfrentarías a un profesor o profesora nueva, la cual seguramente venía acompañada de una publicidad de “radio pasillo” que podía ser buena o muy mala, además de desconocer si tus “amigos” del año anterior, seguirían siendo tus cómplices de crecimiento, o de plano también te enfrentarías a compañeros completamente desconocidos, y en una de esas, hasta con alguno que no fuera muy de tu agrado. Lo mejor era que toda esta presión y preocupaciones, de alguna manera, se veían compensadas con la compra de artículos escolares, como los cuadernos, juego de geometría, puntillas, sacapuntas y todo lo que se tenía que volver a comprar, para usarlos en el nuevo año escolar, ya cuando era de quinto o sexto año, hasta diccionario pedían. Pareciera que no, pero cómo se extrañan aquellos maravillosos días de terror escolar, en los que conforme avanzaba el tiempo, cambiaban los sentimientos y las emociones, ya que los antes desconocidos compañeros, pasaban a formar tu nuevo grupo de amigos, al menos en ese viaje, en ese tren, en ese vagón, algunos siguieron juntos varias estaciones escolares, otros simplemente fueron compañeros de viaje por una estación.

Durante esas subidas y bajadas al tren de la vida, se forjaron amistades infantiles que fueron para toda la vida, puede ser que por circunstancias diferentes cambiaron de tren y no volvieron a coincidir en viaje alguno, pero esas raíces infantiles, perduran en la mente de los ahora jóvenes sesenteros y setenteros o más, es posible que los apellidos no los recordemos, pero los nombres y las vivencias, jamás se nos olvidarán, y por si fuera poco, cuando de vez en vez, tenemos la fortuna de encontrarnos por alguna de estas maravillosas calles o por alguno de los románticos callejones, al menos un saludo y un que te vaya bien sale de nuestra boca quizá como agradecimiento del tiempo que convivimos en aquellos años mozos en los que juntos descubríamos y aprendíamos lo que es la vida. ¿Cuántos de esos amigos de aquellos primeros trenes, seguimos frecuentando a estas alturas de nuestra vida? Es fácil recordar a los compañeros o amigos que nos acompañaron en nuestros últimos viajes, pero ¿a quienes de aquellos que recorrieron las primeras aulas de clases de una escuela primaria en nuestra vida, recordamos?

Quizá dos, tres, cuatro o muchos más. ¿Y a cuántos de ellos, reconoceríamos hoy? Veamos… Eloy Juárez, Miguel Hernández, José Luis Hernández, Guadalupe Zavala, Antonio Regalado, Gonzalo Méndez, Mario Molina, Miguel Ángel Trasgallo, Fernando, Ventura, Soledad, Guillermina, etc., todos seguimos en trenes diferentes, logrando cada uno sus objetivos, estos son los compañeros y amigos que de alguna manera nos vieron dar nuestros primeros pasos en un salón de clases, así que, cómo no recordar los inicios de clase de cada año, en una combinación de miedo, curiosidad y gusto por volverlos a ver cada año, a lo mejor algunos no lograron llegar a la primera estación y se bajaron, quizá otros se bajaron en alguna otra estación antes de llegar a la meta que nos esperaba en la sexta estación, pero aun así los recuerdo como los grandes aventureros que un día, a una hora, en un salón de clases de unos de los años de la educación primaria, nuestras vidas se cruzaron y las experiencias buenas o malas, se grabaron en el baúl de los recuerdos de algunos. Nada que ver con los educandos que ahora están descubriendo que las clases también se pueden tomar a distancia, en medio de la improvisación y descontrol de las autoridades, ya que desafortunadamente no hay ni el conocimiento, ni los materiales suficientes para llevar a buen fin esta nueva manera de recibir clases, y ya van dos años, y seguimos sin estar preparados, y menos en las escuelas públicas, ya que en algunos casos y en algunos estados, es más importante para los “profesores” lograr sus objetivos, sin importar que las clases sean presenciales o a distancia.

Y si a esto le agregamos aquello de que la pandemia “les cayó como anillo al dedo” o que “aunque llueva, truene o relampaguee, volvemos a las aulas el 30 de agosto”, y por otro lado a un empleado del pueblo con el puesto de subdirector de salud, que asegura que los niños no son factor de riesgo para contagios en plena pandemia, las dudas se agigantan. La verdad no creo que sea imposible volver a las clases presenciales, pero han pasado casi 18 meses y no se dieron el tiempo para organizar dicho regreso. Desde mi punto de vista, y créanme que estoy dispuesto a estar equivocado, pero la verdad como que, en las últimas generaciones de estudiantes, vemos a profesionistas que escriben con tantas faltas de ortografía, que hasta llega a dar flojera leerlos, y ni hablar de las matemáticas, con todo y que ahora cuentan con herramientas de primer nivel, pudiéramos seguir hablando de valores, civismo, y todo lo que se refiere a educación, cada vez estamos un muchito peor. Por ahí leí en internet algo que decía: “Menos mal que hubo una generación que sí quiso estudiar y tenemos epidemiólogos, médicos, microbiólogos, entre otros.

¿Se imaginan otra pandemia dentro de unos años con youtubers, influencers, tiktokers y reguetoneros tratando de salvar al mundo?” esto me hace recordar hace muchos años, precisamente cuando andábamos descubriendo la escuela primaria, y se escuchaban noticias de que en Sudamérica, había mucho desorden, abusos de todo tipo y mucha miseria, recuerdo que a México se le veía como el hermano mayor de esta zona, y no sé tú, estimado lector, si alguna vez llegaste a sentir algo parecido, pero a mi me daba un orgullo y una seguridad el ser mexicano, nunca llegué a sentir la incertidumbre por causa del gobierno, y conste que solo había un partido, que por cierto, ahora sí está partido, pero creía que no podía pasar lo que estaba sucediendo en otros países del sur… Y llegaste tú… pero algo sucedió, quizá fue el hastío del pueblo, que se cansó de ver a pobres políticos, que junto con su familia y amigos cercanos salían millonarios, y el pueblo cada vez más inmerso en los impuestos y el pobre cada vez más pobre, así que comenzaron a ver otras alternativas, las que cuando se cristalizaban, resultaban ser más de lo mismo, porque con eso del “chapulineo” cada vez importa menos la ideología de partido, o color del mismo, lo importante es que los no elegidos, quieren seguir viviendo del presupuesto, por ello, cambian de partido como mejor les convenga a ellos.

Todos estos abusos nos llevaron a elegir lo que hoy tenemos como gobierno, en todos los niveles, y en todos los poderes, lógicamente que, para lograr trepar a esas alturas, explotaron al máximo el populismo y les da por regalar el dinero que no se alcanzan a llevar entre gente que tiene muchas necesidades, y les, dan su voto a cambio de su voto. Es verdad aquello de que “cada pueblo tiene, el gobierno que merece” y que elige, aunque no votes, porque cuando alguien no vota, está votando para que otros voten por él.

No puedo imaginar en qué otro país, hay un gobierno que se dedica a gobernar contando chismes y quejándose de sus oponentes, haciéndose la víctima de todos y peor aún, presumiendo de la honestidad en su gobierno, dicen por ahí, dime de qué presumes y te diré de que careces entonces ¿a qué hora trabaja? Escuché un video que pone todo en su lugar, y me hizo entender lo que está sucediendo en nuestro México, en este video aparece el presidentito diciendo: El poder atonta a los inteligentes, y a los tontos los vuelve locos agregó, el pez, por su propia boca muere. Ante esta declaración ¿o confesión?, ya nada podemos reclamar, solo entender el porqué estamos como estamos.

Bueno con carta o sin carta de responsabilidad de los padres, porque lo dijeron los encumbrados, las clases van por que van… “llueve, truene o relampaguee” y ante tanta desinformación proporcionada por el informante matutino, pues ya no supe si es obligatorio o voluntario el regreso a clases, lo que sí espero, es que los papás, cualquiera que sea su decisión, protejan lo mejor posibles a sus hijos, ya ven que no son factor de riesgo para el Covid19, y por lo tanto no hay vacunas para ellos. ¡Ah! qué tiempos aquellos en los que el regreso a clases era todo un reto, podía ser que te tocara un buen profesor o a lo mejor no tan bueno, pero todos te daban lo que tenían para que aprendieras, antes que sus intereses. De los amigos de aquellos infantiles días, algunos profesionistas, otros profesionales en lo que hacen, pero todos con los valores bien definidos, las indisciplinas en la juventud de hoy mucho tienen que ver las erráticas decisiones de los mesías en el poder, quizá, apoyados en el descuido familiar, ante la urgente necesidad papá y mamá, para poder más o menos existir.

Nos leemos en el siguiente número, espero que te animes a compartir tu historia, y tus aventuras de tu no muy lejana juventud, la vida es corta y hay que disfrutarla momento a momento.
Llama al 477 266 30 61 para ponernos de acuerdo.

Felipe Yebra Luna –Feyelu–

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