La fiesta del Día de la Candelaria, otra tradición que llegó desde Oriente

La tradicional fiesta de la Candelaria que en México y en Guanajuato se celebra desde hace cientos de años el 2 de febrero, es también una más de las tradiciones religiosas que tiene sus orígenes en los países del medio Oriente.

Comúnmente conocido como el “Día de la Candelaria”, en México se le han agregado otros elementos que la distinguen del resto del mundo y se ha vuelto una celebración popular que es esperada por muchos, especialmente por los antojitos mexicanos que esa fecha, millones disfrutan.

Este festejo que ocurre justamente 40 días después de la Navidad tiene como origen la celebración católica conocida como la “Purificación de la Virgen María”, donde además las figuras del “Niño Dios” son vestidas con sus mejores galas y se llevan a bendecir, en la misa que para tal efecto se celebra. Es en esta fecha que también se conoce como “la presentación” con que los católicos de México prácticamente dicen adiós a las celebraciones de Navidad y año nuevo, donde las familias se reúnen para agradecer el año y los favores recibidos, además de prepararse para el siguiente.

Además de las misas y otras celebraciones religiosas, especialmente las de tipo católico, los creyentes han impreso su estilo muy mexicano a esta fiesta que ocurre en todo el mundo católico. Con motivo de esta celebración, quienes participaron en la tradicional “Rosca de Reyes” y sacaron el niño de plástico que viene en su interior, deben de festejar con tamales y atoles para todos los que hayan participado en estas fiestas, que se celebran en familia o bien en el plano laboral. Esta forma de festejo se introdujo en los primeros años del virreinato en nuestro país, pues el 2 de febrero, por esas fechas estaba marcado en el calendario como el inicio de la temporada de siembra y por eso se agregaron elementos como el atole y los tamales, quienes tienen como su principal ingrediente, el maíz. La tradición marca que esta fecha, el festejo se haga más popular con el consumo de estos tradicionales alimentos mexicanos que lo mismo se producen y se consumen en el norte, que en el centro y sur de la amplia y diversa geografía mexicana.

Mientras en diversas regiones de Europa y el Medio oriente, este festejo encierra la purificación de la Virgen María, en nuestro país se ha transformado en un evento popular que cada vez se extiende más y atrae la atención, incluso de personas que no profesan la religión católica.

La celebración, lo mismo se lleva a cabo en las iglesias y centros religiosos, que, en miles de hogares, donde las familias se reúnen y consumen estos alimentos que son del gusto de todos los habitantes de un país como México, donde la comida ha sido declarada patrimonio mundial. Y no es que los tamales y el atole, que puede ser blanco o champurrado sean alimentos complejos de preparar o que requieran de muchos ingredientes, sino que son sencillos de confeccionar y mejores al degustarlos.

La importancia de esta fiesta en México se debe a que como toda celebración de tipo religioso se agregan elementos propios de las diversas regiones del país y así se ha logrado que los tamales y el atole sean reconocidos a nivel mundial. La preparación de estos alimentos no es compleja y resulta sencilla, pues su elemento principal es el maíz que al ser sometido al proceso de nixtamalización, produce la masa con la cual se hacen los tamales, a los cuales se les agrega carne para los de salsa roja y verde, así como dulce a los de ese sabor, mismos que se envuelven en hojas de maíz y se cosen en una olla de vapor. El atole, por su parte es una de las bebidas más completas de los alimentos tradicionales mexicanos y también es a base de maíz, al que se agrega chocolate en el caso del champurrado y otros sabores como la guayaba, que son los más comunes.

Osvaldo García Ledesma

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