Los Doce Hermanos Zavala

A principio de 1996, Carlos Zavala Rocha, vino a Guanajuato a participar y realizar los arreglos musicales para la Convención Nacional de la Compañía Shaklee; coincidimos en el Mesón de San Antonio, un bello edificio construido en 1776, por Don Vicente Manuel de Sardaneta, Primer Marqués de Rayas; actual sede de la Dirección de Extensión Cultural de la Universidad de Guanajuato; platicamos largo y tendido sobre los proyectos de Carlos, que de manera sencilla y cordial me refería, como si nos conociéramos de toda la vida; en el transcurrir de esa amena charla me dijo “soy uno de los doce hermanos Zavala”, me quedé atónito, pues en Guanajuato siempre se hablaba de ellos y se les recuerda con admiración; seis de ellos nacieron en San Miguel Allende, vivían en la 1ª. de San Francisco N° 11 y 13 y después, en Guanajuato, en el Paseo de la Presa No. 97; una singular edificación Art Nouveau, un estilo arquitectónico que sobresale por los motivos vegetales como flores, hojas, enredaderas y raíces que adornan columnas, puertas y capiteles; en junio de 1983,  el Ayuntamiento 83-85 colocó una placa de azulejo que dice: En ésta casa habitó la fam. Zavala. En reconocimiento a Dn. Antonio Zavala Camarena y a la proyección artística de sus hijos. “Los Hermanos Zavala”. El pueblo de Guanajuato les rinde homenaje. 

Nos hicimos buenos amigos y finalmente me comentó: “te voy a regalar un tema que mi hermano José Antonio dedicó a Guanajuato, se titula Mi Guanajuato”, así lo hizo, una letra extraordinaria que al final compartiré con los lectores.

En las semanas recientes, Emilio Romero, en redes, compartió algunas imágenes de la agrupación artística y eso me motivó para recuperar gratos recuerdos sobre ellos, artistas guanajuatenses que destacaron por su talento, su virtuosismo, pero en especial por su sencillez, amabilidad y amor por Guanajuato.

Nuestra ciudad fue la plataforma que los catapultaría hacia el éxito internacional, su primer escenario, en 1949, fue nuestro maravilloso Teatro Juárez, emblemático y majestuoso, que ha sido un crisol de múltiples expresiones artísticas; su construcción fue un acierto del periodo porfirista en el que participó, como primer arquitecto, el Ing. José Noriega, lo concluyó el arquitecto Ing. Antonio Rivas Mercado y el Ing. Alberto Malo, quien participó como contratista de la ornamentación y ayudante del Arq. Rivas Mercado, ellos pusieron su pensamiento para tan magnífica obra arquitectónica ecléctica con tendencia neoclásica en su fachada; bien…, pero el tema es sobre los hermanos Zavala; bueno, continuemos, sus  padres fueron Doña María del Carmen Rocha Lizaola y Don Antonio Zavala Camarena y sus hijos María del Carmen, José Antonio, Miguel, María de los Ángeles, Marta, Pedro, Magdalena, Carlos, Margarita, Javier, Eugenio e Isabel, Zavala Rocha; han pasado los años y lamentablemente ya no están con nosotros, José Antonio, Ma. del Carmen, Miguel, Ma. de los Ángeles, Pedro y Margarita.

Don Antonio y Doña Carmen inculcaron en sus hijos la unión familiar, y, como la música, les dotaron de armonía; doña Carmen tocaba el piano y don Antonio dominaba casi todos los instrumentos y también, como compositor, dejó varias melodías de su inspiración; cada uno de los muchachos fue influido del ritmo que desde su nacimiento fueron escuchando, de tal manera que cada momento de convivencia familiar fue enmarcado por la música, de hecho fue la única familia en el ámbito nacional que profesionalmente destacó, bailaban, cantaban, actuaban, fueron directores, productores, escenógrafos, diseñadores y realizadores de espectáculos, en múltiples foros fueron aclamados y llegaron a lo que no se imaginaron, ser una organización artística muy querida, lo curioso es que al principio, Don Antonio se oponía a que sus hijos fueran artistas, no quería verlos involucrados en tan “bajo mundo”.

Sus primeras presentaciones las llevaron a cabo en fiestas familiares y de beneficencia, su canto ayudaba a recabar fondos para obras sociales; se dice que la primera vez que salieron de Guanajuato fue cuando un gobernador de Texas los vio actuar y pidió al gobierno del estado los enviara para celebrar las fiestas del 5 de mayo, pues en Estados Unidos se celebran de manera más significativa que el 15 de septiembre; más adelante, en una de tantas fiestas benéficas asistió Don Mario Moreno Reyes, “Cantinflas” y se quedó sorprendido con tantos instrumentos que tocaban.

En otra época el padre José Mojica, brillante cantante mexicano del que en otra ocasión hablaremos, que en realidad se llamaba Crescenciano Abel Exaltación de la Cruz José Francisco de Jesús Mojica Montenegro y Chavarín; al escucharlos, le pidió al señor Zavala que los lanzara al profesionalismo, y, ante su negativa, el padre Mojica le dijo: “No concibo que no quieras que los conozca el público de todo el mundo, pero Dios sí quiere”; creo que fue un agradable vaticinio.

Su éxito trascendió hasta la capital de la República cuando actúan en el Palacio de Bellas Artes como representantes del Estado de Guanajuato, en la Convención Mundial de Turismo, donde tuvieron un triunfo fenomenal, siendo felicitados por el licenciado Miguel Alemán Valdés, presidente de la República, tiempo después personas cercanas a don Miguel los invitaron a actuar en comidas privadas que ofrecían al primer mandatario, él les regaló unas marimbas, especialmente fabricadas para ellos.

El empresario Vicente Miranda los llevó al centro nocturno “El Patio”, el de más tradición en aquella época, a este lugar llegaban empresarios que se dieron cuenta de la valía de la familia artística, su espectáculo era una garantía de éxito, no prorrogaron los contratos internacionales, el primero a La Habana Cuba, nada menos que al famoso “Tropicana”, en su época de mayor esplendor.

Con Ray Conniff hicieron los coros y sonaron espectacular, extraordinariamente profesionales; tomaron parte en el primer control remoto de la televisión mexicana junto a Pedro Vargas y la orquesta de Gonzalo Curiel; de alguna manera son iniciadores de la televisión en México, en Canal 2 tuvieron su propio programa que se llamó “A las 8 con los Zavala”.

Su conquista musical fue tan impactante que se presentaron en Suecia, Noruega, Irlanda, Bélgica, Francia, Italia, España, Portugal y llegaron a Israel; tuvieron una larga gira por Santo Domingo, Puerto Rico, Venezuela, Brasil, Jamaica y Japón en los Juegos Olímpicos de 1960. Fueron nombrados Embajadores de México, grabaron varios discos, fueron los coros del Festival OTI y se presentaron en “Siempre en domingo”, programa estelar del “Canal de las estrellas”, con Raúl Velasco, también guanajuatense.

Al principio de mi relato comentaba de un regalo que mucho aprecio y que hoy comparto con mis paisanos, de la autoría de José Antonio Zavala Rocha.

“Mi Guanajuato”

Guanajuato tierra bendita, tierra de ensueño,

cuento de hadas tus callecitas quisieron ser.

Guanajuato te llevo siempre en mi pensamiento,

porque pareces un nacimiento al anochecer.

Guanajuato tu luna tiene color de plata,

y en el oro de tus montañas se forja el sol.

En Mellado, en Valenciana o allá en la Cata,

mi Guanajuato dejé pedazos de corazón.

Mi corazón se quedó en tus calles, y anduvo errante,

y en una reja bajo la luna, te hable de amor.

Virgencita de Guanajuato bajo tu manto,

quiero que guardes y que bendigas mi corazón.

Veinticuatro años pasaron para que tan valiosa composición nuevamente se escuchara; un tema maravilloso en donde José Antonio y con él sus hermanos y sus padres, hicieron énfasis en el gran cariño que tuvieron por Guanajuato, en especial cuando concluye: “Virgencita de Guanajuato bajo tu manto, quiero que guardes y que bendigas mi corazón”, un pensamiento, un deseo que, en esencia, todos los cuevanenses meditamos y tenemos presente.

*Fuentes: Archivos del Mtro. Emilio Romero, Hermanos Zavala, personal y  www.loshermanoszavala.com, https://youtu.be/Yc9JSRO_7-0, www.admagazine.com

Octavio Hernández Díaz

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