Mina del Cubo, una historia de bonanza huelga y cierres

Con una historia de cientos de años de existencia, aunque de manera oficial sus labores se reconocen desde 1954, la Mina el Cubo, uno de los más grandes centros de trabajo de la ciudad lo mismo ha visto pasar épocas de bonanza, que huelgas y cierres.

Ubicado en el poblado minero del mismo nombre, los inicios de su explotación se remiten al menos a 200 años, cuando comenzó la extracción de mineral en lo que desde entonces se llamó como el distrito minero El Cubo, donde funcionaron otras minas como El Cedro, Las Torres, Peregrina y Rosa de Castilla.

De esa cantidad de minas a la fecha, sólo permanecen activas El Cubo y Rosa de Castilla, las cuales se localizan en las zonas rurales del mismo nombre y son las únicas que hasta la fecha siguen produciendo, pues El Cedro, Las Torres y Peregrina ya han cerrado sus puertas.

En estas demarcaciones, sus cientos o tal vez miles de habitantes han encontrado en la actividad minera una fuente de sustento para sus familias, que pasan sus días en zonas rurales, donde no existe producción agrícola, ni ninguna actividad relacionada con el campo.

La apertura y puesta en marcha de estos sitios en donde la gente encuentra empleo ha pasado lo mismo buenos que malos momentos, sobre todo cuando de extracción se trata y se debe de tener en cuenta la cantidad de mineral extraído y los precios de los metales preciosos.

La mina del Cubo ha representado para empresas locales y extranjeras como firmas holandesas y canadienses una buena fuente de obtención de minerales como el oro y la plata de donde anualmente se extrae al menos una tonelada.

Sin embargo, los tiempos de bonanza por la buena producción y los buenos precios de los metales preciosos parecen que han terminado y desde hace unos dos años, éstos tienen una fuerte y sostenida caída en sus precios a nivel internacional.

Los bajos precios del metal, además de los fuertes gastos de operación y la poca rentabilidad que ofreció la mina el Cubo en los últimos dos años, han llevado a que la empresa concesionaria Endeavour Silver opte por suspender labores y cerrarla de manera definitiva.

No es la primera ocasión que esta mina enfrenta problemas para su subsistencia y los miles de trabajadores que dependen de ella, pues en las últimas tres décadas y media ha enfrentado huelgas y paros de labores que han mermado su capacidad de producción.

En los años 80 la mina cerró debido a la drástica caída en los precios internacionales del oro y la plata, pero fue rescatada por un inversionista local, quien la capitalizó y logró dar empleo a unos 800 trabajadores.

Luego de algunos años de cierta estabilidad, este empresario cedió la concesión a la subsidiaria holandesa, Gammon Gold, empresa que no logró importantes acuerdos con la sección 142 del Sindicato de Trabajadores, Minero Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, por lo que la huelga estalló en 2011.

Luego de casi un año de paro de labores, la empresa europea optó por retirarse y dejó sin empleo a unas mil personas que lograron un acuerdo con el Gobierno Federal y la canadiense Endeavour Silver, que se hizo cargo de la mina hasta 2019.

Ahora y a unos días del cierre de 2019, los directivos de la empresa han anunciado que se retiran porque la mina ha dejado de ser costeable, con lo que dejan sin trabajo a mil personas, entre obreros, administrativos y directivos.

Los mineros, especialmente los sindicalizados, se enfrentan a la incertidumbre generada por la cancelación de su centro de trabajo, aunque han transcendido versiones en el sentido que para 2020 llegará a administrar la mina, la firma mexicana Grupo Peñoles.