El barrio del Nejayote, una historia reciente de transformación social

Por: Osvaldo García Ledesma

Corrían en la ciudad las décadas de los años 70 y 80, con una población en constante crecimiento, mientras la vida en sus barrios crecía en medio de la sana convivencia entre sus vecinos, en medio de carencias y comodidades modernas.

Entre esos barrios destacaba uno, era conocido como el Nejayote, el cual se ubica en lo que fueron los patios de la ex estación del tren y en donde la práctica de deportes como el futbol y beisbol hicieron crecer a generaciones enteras, alejados de los vicios y defectos del ser humano.

Fueron precisamente los patios de maniobras del tren, los que dieron forma a dos campos: uno de beisbol y otro de futbol, los cuales al paso de los años se convirtieron en verdaderos semilleros que nutrieron a varios equipos de las ligas que desarrollaban su actividad en la ciudad.

Junto con el ubicado en la entrada de calle Tepetapa con dirección a la ex estación, estos espacios deportivos públicos marcaron una época al forjar grandes deportistas, especialmente exponentes del beisbol y futbol local.

En estos lugares, el campo de beisbol y el futbol que se ubicaron donde hoy se encuentra el Centro de Iniciación Deportiva a cargo de CODE fueron miles de jóvenes que se iniciaron en la práctica de estas disciplinas, que también a ayudaron a formar niños y jóvenes alejados de los malos sociales actuales.

A estos lugares, cualquier persona podía llegar a practicar o jugar a cualquier hora o día de la semana y en ella pasaban horas enteras, disfrutando de la práctica de su deporte favorito.

Personas de todos los barrios llegaban hasta ahí y muchas veces de una simple cascarita se formaba un equipo que más tarde participaba en las ligas de Guanajuato y con ello se fortalecían los lazos de amistad y las familias eran cada vez más cercanas.

Los vecinos del barrio del Nejayote también aportaron para que estos espacios fueran parte del desarrollo personal de varias generaciones que formaron grandes equipos en las ligas de beisbol y futbol de Guanajuato.

En el beisbol que fue el primero que ser practicó de manera organizada en el lugar y donde tenía su actividad “La Liga la Rielera” se formaron equipos como “Orioles”, “Calaveras”, “Ya Merito”, todo ellos con gente de este barrio y de otros que luego llevaron su talento a la Liga Municipal de Beisbol.

El futbol tuvo sus inicios con la Liga Infantil con equipos como: Correcaminos, Deportes Tigre, Supermachos, Comodines, Terremoto que animaban grandes torneos infantiles. Las generaciones crecieron y llegaron los grandes logros con títulos de equipos de futbol de este barrio en la Liga Municipal de Guanajuato como: Racing FC, Deportivo Gremio, Cachorros FC y más reciente BTUN.

En la década de 1990 y hasta el 2000 también destacó el accionar de la Liga de Futbol Uruguayo, con competencia libre de lunes a viernes, por las tardes y que llegó a contar hasta con 20 equipos de todos los rumbos de la ciudad, con partidos inolvidables y que eran seguidos a diario por cientos de personas.

Por estas fechas, en el lugar se inició la construcción del Centro de Iniciación Deportiva a cargo del CODE, el cual fue edificado justo en medio de ambos campos, lo que acabó con una historia llena de logros, tradición y convivencia familiar.

Hoy, esos campos son ocupados por el estacionamiento de presidencia municipal, y el Centro de Iniciación Deportiva es sólo un espacio privado, donde hay que pagar por entrar y si se juega en un equipo de la liga que la misma instancia organiza hay que pagar inscripción, arbitraje y uso de la cancha.

Se acabaron los tiempos del bullicio y el sonido del balón al ser impactado por un pie o bien del bate de beisbol al chocar con la bola, ahora en medio del desarrollo se acabó el deporte y con ello una historia que nadie debe olvidar.

Y no se debe olvidar porque el desarrollo no debe ser más a costa de prohibir a la gente sus formas de sano esparcimiento y diversión. Los campos formadores de talento se transformaron en planchas de concreto y calles de pórfido rojo, que enterraron toda una época, como si no hubiera existido.

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