No cupo y destruyó el puente del Campanero

En 1844 la pendiente de El Campanero es reducida casi dos metros para facilitar el paso de los vehículos. Siguió siendo alta y en 1878 se rebajan otros tantos. Es por ello que las puertas de las casas quedaron a una altura considerable, por lo que fue necesario construir el puente que va desde la Cuesta del Tecolote hasta la casa de don Mario Vallejo Balbuena.

Esa pequeña vialidad que une la Plaza de San Francisco con la calle Belaunzarán, la Plaza del Quijote, el actual estacionamiento de San Pedro y Sangre de Cristo, fue tránsito de los insurgentes en 1810, cuando bajando por el callejón del Tecolote llegaron al entonces Cuartel de San Pedro, que posteriormente en el gobierno de Juan José Torres Landa se construyen ahí condominios y tienda, y en el de Juan Carlos Romero Hicks el estacionamiento de San Pedro. Por ahí pasaban los vehículos, principalmente los autobuses urbanos.

El tradicional puente que le da acceso a esa vieja casona, ahora convertida en una cafetería, famosa por haberse filmado ahí parte de la película El Estudiante.

Hasta que se embovedó el río Guanajuato. El Campanero y la calle de Matavacas fueron las vialidades que comunicaban a la ciudad con las Embajadoras, y de regreso de ésta hacia el centro histórico, siendo en la calle de Sangre de Cristo la vialidad de doble circulación, ocasionándo conflictos viales.

El puente del Campanero llevó su vida movida y cotidiana, hasta que un camión grúa de la compañía minera Las Torres no calculó altura y lo destruyó parcialmente.

Ellos mismos lo restauraron, sin saber que ese accidente ocasionaría el cierre a la vialidad vehicular, y a partir de entonces es un paso peatonal. En la actualidad sus casas y portones están convertidos en comercios, restaurantes y paradores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.