Regresa la belleza de Las Palomas

Regresa la belleza de Las Palomas

noviembre 7, 2018 Off By

La pasada temporada de lluvias, que ha sido una de las más intensas de las que se han registrado en la última década, ha permitido que varias zonas de la ciudad recuperen su atractivo y belleza para el deleite de los habitantes, entre ellas Las Palomas.
Esta zona, que se ubica a espaldas del barrio de Pastita, con dirección a la comunidad de Peñafiel y por donde pasa uno de los ríos más importantes de la ciudad, hoy presenta un estado que invita a los guanajuatenses a recorrerlo.
Y si bien el sitio luce un poco descuidado debido a que personas inconscientes lo han tomado como depósito de basura, desechos y escombros, la naturaleza una vez más le ha ganado la carrera a la inconciencia colectiva y el verdor resplandece y sobresale por encima de todo.
El río corre limpio y cristalino, mientras los árboles y plantas crecen en medio de una maleza inigualable que invita a recorrer este sitio que mantiene y refuerza su atractivo con la humedad generada por la Presa de Mata.
Esta zona de la ciudad, que se ubica en la parte oriental es también el lugar donde se registró el primer asentamiento humano en la ciudad, precisamente en la zona de Chichíndaro, la cual parece vigilar desde lo alto todos estos parajes.
El sitio luce hermoso e invita a la gente a pasear por él y recorrerlo, pero sobre todo bañarse en las aguas puras y cristalinas que corren desde zonas más altas, especialmente las ubicadas en la zona de Santa Rosa.
El recorrido inicia justo donde termina la colonia Peñolera, donde rocas calizas de un tamaño enorme parecen ser las vigilantes de un lugar que ha sido del gusto, por varios años, de varias familias y que hoy las invita a recorrerlo.
Los visitantes también pueden ser testigos de la presencia de varias clases de aves, insectos como las mariposas y varios animales como conejos, ardillas, algunos reptiles como pequeños lagartos y víboras, que representan un atractivo más.
El sitio es ideal para que las familias abandonen la rutina y en su misma ciudad puedan disfrutar del contacto directo con la naturaleza, en un lugar que ha logrado recuperar su belleza, gracias al prodigio de la naturaleza.

Por Osvaldo García Ledesma