Un hobby que se convirtió en profesión

Fueron por lo menos tres cajas de juegos educacionales (o Kit): “El Pequeño Electricista”, “El Pequeño Radio Experimentador” y “Engineer Electronies Philips”. Los primeros dos, de la serie Kosmos, traído exprofeso de Alemania; pero todos obsequio de su padre, (entre los años de 1962 a 1965), y los cuales inculcaron en Salvador Sierra García el gusto por la electricidad y la electrónica, que a la postre lo han hecho acreedor de contar con el reconocimiento de los guanajuatenses, en los diversos talleres de los cuales ha sido propietario en esta ciudad.

Sin embargo, a sabiendas que su hobbie tenía que tener un respaldo académico, Sierra García cursó la carrera de Electrónica General de Radio, TV B/N, TV Color; en el Instituto Radio Técnico de México (IRMEXCO) de 1970 a 1973.

Posteriormente retornó a Guanajuato e instaló el que sería su primer taller, en el centro comercial de Embajadoras, mismo que dejó para retornar a la ciudad de México como catedrático en el mismo Instituto donde curso sus estudios; pero además aprovecho y se inscribió en la carrera de sonido y amplificadores de alta frecuencia, entre otros muchos conocimientos adquiridos y reconocidos por la SEP.

De regreso a esta ciudad capital, en 1977, abrió nuevamente un laboratorio en Belauzarán, para dos años después hacerlo en Manuel Doblado, bajos de la Casa Smith, lugar en donde permaneció por ocho años y en los cuales obtuvo la certificación de Centro de Servicio Autorizado de General Electric de México, Philips y Telefunken.

Desde 1987 y hasta la fecha, se encuentra ubicado en Pastita 53 (Villa Eucalipto), laboratorio en donde obtuvo la certificación para ser servicio autorizado por Sony y Panasonic de México. Además, cuenta con la licencia de primera clase para operar la estación radioeléctrica por el Gobierno de México (Secretaría de Comunicaciones).

Relata que aún tiene en posesión varios aparatos que los clientes, después de conocer el presupuesto, le han dejado. Sin embargo, en su mayoría los guardó por algún tiempo, por si el cliente se arrepentía; y en ocasiones, rescataba los componentes o las piezas difíciles de conseguir.

Salvador Sierra, se dice satisfecho de los logros obtenidos en estos años que ha ejercido su profesión, la cual recalca inició y aún sigue siendo un hobbie para él. Reconoce que ha invertido mucho en sus proyectos, y que son recursos que no recuperará pero le reconforta el saber que hace y seguirá haciendo lo que más le apasiona.

“Soy una persona que siempre está estudiando, que no he dejado de actualizarme y siempre he tenido el sentido de la investigación y de la experimentación”, afirma tras señalar su pasión por adquirir libros sobre temas referentes a todo lo anterior.

Experto en la enseñanza, Sierra García brinda asesoría a estudiantes de secundaria y preparatoria que acuden a su laboratorio y les interesa ejercer la profesión, misma para la

cual deberán de estudiarla en Salamanca, ya que la Universidad de Guanajuato tiene su sede de Ingenierías en esa localidad.

Recomienda a los jóvenes que estudien lo que les guste, y que si es una profesión técnica, que inicien como si fuera un juego: “es de las mejores formas para adentrarse y aprender”, concluye.

Pies de foto.

-Los juegos educaciones que fomentaron en Salvador Sierra su gusto por la electricidad y la electrónica.

-El actual Laboratorio Sierra, vigente desde hace 33 años.

-Salvador Sierra García recomienda a los jóvenes que estudien lo que les guste, que inicien como si fuera un juego, un hobbie.

-Desde sus inicios a la actualidad, los Laboratorioa de Electrónica Sierra, han sido distinguidos en esta ciudad capital.

-Lo que empezó como un juego educacional terminó en un quehacer reconocido por los guanajuatenses.

-En uno de sus talleres, en la calle de Belauzarán.

-Aún tiene en posesión varios aparatos que le han dejado.

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