Veneran en Salamanca al Cristo Negro desde hace 462 años

En el centro histórico de Salamanca, en el año de 1888 se comenzó a construir un templo con estilo neoclásico tardío, el cual cuenta con varios elementos que lo ornamentan. Además de tener características propias de la arquitectura romana y renacentista.

En el interior del templo se pueden apreciar siete pinturas murales clásicas con temas referentes a la vida, pasión y muerte de Jesucristo, creadas por el artista zacatecano Candelario Rivas, realizadas entre 1921 y 1924.

La decoración en los muros y bóvedas fue obra del presbítero francés Ives Grall, quien también estuvo a cargo de ornamentar el Templo de las Tres caídas.

La Congregación y Bendición del Templo del Señor del Hospital tuvo lugar el 30 de abril de 1924 y para el año 2010 se le otorgó el título de Santuario Diocesano del Señor del Hospital.

El atractivo principal de este recinto religioso es el Cristo Negro que se encuentra en el nicho principal del altar mayor. Imagen que se venera desde 1560 a su llegada a lo que hoy es la ciudad de Salamanca.

Esta figura religiosa fue fabricada con una técnica purépecha a base de pasta de caña de maíz en la ciudad Pátzcuaro, Michoacán hacia el año de 1543, midiendo 1.80 metros y con un peso de 13 kilos.

Este cristo se encontraba en la capilla de la Virgen de la Asunción, conocido ahora como templo expiatorio, que data desde 1560.
Hace 462 años llegó el Cristo Negro a Salamanca y desde entonces se convirtió en el santo patrono de la ciudad.

De acuerdo a la historia y relatos que cuentan viejos del lugar, se dice que el cristo cambió su color de piel para no caer en manos de los españoles y que un martes santo de 1560 su cabeza se inclinó sobre su costado derecho, lo que fue tomado como señal de que había escogido esta ciudad como su eterna morada.

Se dice también que tras una batalla de los indios contra los españoles, en donde fueron derrotados los indígenas, se van a Jilotepec llevándose con ellos el cristo, el cual fue puesto en la casa de Juan Cardona, ahí se quedó por un tiempo hasta que un día Juan en uno de sus sueños tuvo una revelación de este cristo en donde le decía que ya no quería seguir en Jilotepec y que buscara un lugar en el que pudiera recibir un culto perpetuo, así que Cardona una noche a escondidas decidió irse con el cristo a buscar el lugar elegido.

Las personas al darse cuenta de la desaparición de la imagen lo persiguieron para rescatar el cristo, Juan dejó abandonado al cristo a la orilla del camino, las personas pasaron de largo sin ver la imagen, pero Cardona regresó más tarde por él y para su sorpresa descubrió que la imagen ya no era blanca sino negra, se dice que esto fue para confundirse con la oscuridad de la noche y no ser identificada por los perseguidores del indígena.
Cada martes santo, el Cristo Negro es bajado de su nicho para ser colocado frente al altar del Santuario Diocesano del Señor del Hospital y es venerado por miles de feligreses que acuden a este recinto religioso para pedir o agradecer milagros.

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